Representación artística de un visualizador remoto del Proyecto Stargate accediendo mentalmente a un objetivo militar secreto a distancia.El arma definitiva de la Guerra Fría no era nuclear, era mental.

Imagine que usted está sentado en una habitación sin ventanas en Fort Meade, Maryland. Frente a usted hay una mesa vacía, papel y un bolígrafo. Un oficial le entrega un sobre sellado. Dentro hay una serie de coordenadas geográficas aleatorias. Usted no sabe qué son. No sabe dónde están.

Su misión: cerrar los ojos, proyectar su conciencia a esas coordenadas y describir, con precisión militar, lo que hay allí.

Parece ciencia ficción, ¿verdad? Pero durante más de 20 años, el gobierno de los Estados Unidos gastó más de 20 millones de dólares de los contribuyentes en hacer exactamente esto.

Bienvenido al mundo de la Visión Remota (Remote Viewing). Usted está a punto de adentrarse en los archivos del Proyecto Stargate, el programa secreto de la CIA y la DIA (Agencia de Inteligencia de Defensa) que demostró que la mente humana no está confinada al cerebro ni al espacio físico.

Usted descubrirá que el espionaje psíquico no fue un mito de conspiranoicos, sino una realidad operativa utilizada para localizar submarinos soviéticos, encontrar rehenes secuestrados y espiar instalaciones nucleares. Y lo más inquietante: es una habilidad que usted mismo puede aprender.

El nacimiento de la guerra psíquica

Para entender por qué el ejército más poderoso del mundo recurrió a lo paranormal, usted debe entender el contexto: la Guerra Fría.

En los años 70, la inteligencia estadounidense entró en pánico. Descubrieron que la Unión Soviética estaba invirtiendo masivamente en «psicotrónica» (investigación parapsicológica). Los soviéticos estaban intentando desarrollar telepatía y telequinesis para uso militar. Temiendo una «brecha de misiles psíquicos», la CIA financió un programa piloto en el prestigioso Stanford Research Institute (SRI) en California.

Los físicos Russell Targ y Hal Puthoff fueron los encargados de dirigir la investigación. Su objetivo no era probar si los poderes psíquicos existían (ellos ya estaban convencidos), sino ver si podían ser utilizados como una herramienta de espionaje fiable.

Ingo Swann y el protocolo CRV

La figura clave que usted debe conocer es Ingo Swann, un artista y psíquico natural de Nueva York. Swann no solo tenía habilidades; tenía una mente analítica. Él se dio cuenta de que la mayoría de los psíquicos fallaban porque su imaginación contaminaba la señal.

Swann y Puthoff desarrollaron el protocolo de Visión Remota Coordinada (CRV).
La premisa es fascinante: todos los humanos tienen acceso a una «Matriz» de información universal (el inconsciente colectivo o registros akáshicos). El problema es que nuestra mente consciente filtra esa información.

El CRV es un sistema de seis etapas diseñado para distraer al cerebro analítico y permitir que los datos puros del subconsciente fluyan al papel.

  • Etapa 1: Garabatos rápidos (ideogramas) que capturan la «gestalt» o esencia del objetivo (¿es tierra? ¿es agua? ¿es artificial?).
  • Etapa 2: Datos sensoriales (olores, temperaturas, texturas).
  • Etapa 3: Dimensiones y bocetos.
  • Etapas 4-6: Información compleja, conceptos abstractos y modelado 3D.

Usted no necesita ser un «elegido». Según Swann, usted solo necesita seguir el protocolo.

Los grandes éxitos: Cuando la magia se volvió real

Usted podría ser escéptico, y debería serlo. Pero los resultados documentados del programa son difíciles de ignorar.

El caso de Júpiter (1973)

Antes de que la sonda Pioneer 10 llegara a Júpiter, Ingo Swann propuso un experimento: viajaría mentalmente al planeta.
Swann describió cristales en la atmósfera y, lo más impactante, anillos alrededor del planeta. En ese momento, los astrónomos se rieron; se creía que solo Saturno tenía anillos. Meses después, la sonda confirmó que Júpiter tenía anillos. Swann vio lo que la ciencia aún no sabía.

El radar de Semipalatinsk

Un visualizador remoto llamado Pat Price (un ex oficial de policía) recibió unas coordenadas en la URSS. Price describió una grúa gigantesca de ocho ruedas y una esfera metálica enorme que estaban construyendo.
Cuando la CIA obtuvo fotos satelitales semanas después, encontraron exactamente lo que Price había dibujado: una instalación secreta de radar soviética. La precisión de los detalles estructurales era imposible de adivinar.

El submarino Typhoon

En 1979, otro visualizador, Joe McMoneagle (Agente 001 del proyecto), fue encargado de mirar un edificio enorme cerca del Mar Blanco en Rusia. McMoneagle describió un submarino gigante de doble casco, mucho más grande que cualquier cosa que EE.UU. tuviera, siendo construido en secreto.
Meses después, los satélites captaron el lanzamiento del primer submarino clase Typhoon, el más grande del mundo, confirmando la visión de McMoneagle.

¿Cómo funciona? La ciencia de la no-localidad

Usted se preguntará: ¿Cómo es posible? La física clásica no tiene respuesta, pero la física cuántica sí.

El concepto clave es la no-localidad. Las partículas subatómicas pueden estar «entrelazadas», conectadas instantáneamente a través de distancias infinitas. Si el universo es holográfico y la conciencia es fundamental (no un subproducto del cerebro), entonces su mente es, en teoría, omnipresente.

El protocolo de visión remota es simplemente el «código de acceso» para sintonizar una coordenada específica en ese holograma universal. Usted no «va» a ningún lado; usted accede a la información que ya está disponible en la red de la conciencia.

El fin del Proyecto Stargate… ¿o no?

En 1995, la CIA desclasificó el programa y declaró que, aunque la visión remota funcionaba estadísticamente por encima del azar, no era lo suficientemente fiable para operaciones de inteligencia «accionables». El proyecto fue oficialmente cerrado.

Pero usted debe leer entre líneas.

  1. El gobierno admitió que funcionaba.
  2. Los mejores visualizadores, como McMoneagle y Lyn Buchanan, afirman que el programa no se cerró, sino que se volvió «negro» (altamente clasificado) y se movió a contratistas privados para evitar el escrutinio público (FOIA).

¿Cree usted realmente que el ejército abandonaría una herramienta que les permite ver dentro de búnkeres enemigos sin arriesgar un solo soldado?

Cómo practicar la Visión Remota (Un ejercicio rápido)

Usted puede probar esto en casa. No necesita ser psíquico, solo necesita silenciar su mente.

  1. El Objetivo: Pídale a un amigo que seleccione una foto interesante (un lugar, un objeto) y la meta en un sobre.
  2. La Relajación: Siéntese en una mesa con papel y lápiz. Respire hondo. Ponga su mente en blanco.
  3. La Señal: Pídale a su amigo que escriba un número aleatorio de 8 dígitos en el exterior del sobre (las «coordenadas»).
  4. El Ideograma: Lea el número y, en una fracción de segundo, deje que su mano dibuje un garabato en el papel. No piense.
  5. La Decodificación: Toque el garabato. ¿Qué siente? ¿Es duro? ¿Blando? ¿Húmedo? ¿Caliente? Escriba las palabras que le vengan (rojo, agua, metálico).
  6. El Dibujo: Intente dibujar formas básicas. No intente adivinar «es la Torre Eiffel». Dibuje «una estructura alta, triangular, de metal».
  7. Feedback: Abra el sobre.

Se sorprenderá. A menudo, su mente consciente se equivocará («es un barco»), pero sus datos sensoriales serán correctos («hay agua, movimiento, azul»). Eso es visión remota.

Conclusión: La frontera final no es el espacio

La visión remota nos enseña una lección humillante y poderosa: no somos seres aislados encerrados en cráneos de hueso. Somos nodos en una red de conciencia vasta e interconectada.

El ejército lo usó para la guerra. Usted puede usarlo para entender su propio potencial. Las barreras del tiempo y el espacio son ilusiones que su mente puede aprender a cruzar.

La próxima vez que tenga una «corazonada» sobre alguien que está lejos, no la descarte. Podría ser que, por un segundo, usted acaba de convertirse en un visualizador remoto accidental.