Abra su mente y olvide por un momento lo que le enseñaron sobre la historia de la aviación. Le han dicho que los hermanos Wright fueron los pioneros del vuelo en 1903. Pero, ¿y si le dijera que existen manuales técnicos, escritos en sánscrito hace miles de años, que describen máquinas voladoras capaces de viajar a otros continentes e incluso al espacio exterior?
Usted está a punto de adentrarse en el fascinante mundo de los Vimanas. No estamos hablando de alfombras mágicas ni de carros tirados por caballos alados que sirven como metáforas poéticas. Estamos hablando de descripciones de naves hechas de metal, con sistemas de propulsión, armas de energía dirigida y capacidades de camuflaje.
En los textos sagrados de la India, como el Mahabharata, el Ramayana y los Puranas, usted no encontrará cuentos de hadas, sino crónicas que se leen como reportes de guerra moderna o manuales de ingeniería aeroespacial. La pregunta que usted debe hacerse es: ¿Tenían nuestros ancestros acceso a una tecnología que luego se perdió en las arenas del tiempo, o estamos malinterpretando drásticamente su imaginación?
La evidencia textual: Más allá de la metáfora
Para comprender los Vimanas, usted debe ir a las fuentes. La literatura sánscrita está repleta de referencias a estas máquinas. La palabra «Vimana» se compone de vi (pájaro o volar) y mana (habitado o medido). En los textos modernos se traduce simplemente como «avión» o «nave».
El Ramayana y el Pushpaka Vimana
En la epopeya del Ramayana (fechada tradicionalmente alrededor del siglo V o IV a.C., aunque los hindúes la sitúan mucho antes), el rey demonio Ravana posee una nave llamada Pushpaka Vimana.
Lea con atención cómo se describe: «El carro Pushpaka que se parece al Sol y pertenece a mi hermano fue traído por el poderoso Ravana; ese carro aéreo y excelente que va a todas partes a voluntad… ese carro que se asemeja a una nube brillante en el cielo».
Usted notará que no se describe como un animal, sino como un objeto construido, un vehículo que puede ser robado, pilotado y estacionado.
El Mahabharata: Guerra de alta tecnología
En el Mahabharata, la gran guerra de los Bharatas, las descripciones se vuelven aterradoras. Se habla de Vimanas que vuelan con «el sonido del trueno» y lanzan proyectiles que brillan «como diez mil soles».
Un pasaje describe al rey Salva atacando la ciudad de Dwaraka con un Vimana de metal llamado Saubha. La nave podía hacerse invisible, aparecer en múltiples lugares a la vez y lanzar armas de energía. Krishna contraataca y destruye el Vimana con sus propias armas.
Usted debe preguntarse: ¿Cómo podría un poeta de la Edad de Bronce imaginar conceptos como la invisibilidad por radar (camuflaje), la propulsión a chorro y los misiles guiados por calor si no los había visto o escuchado de ellos?
Tipos de Vimanas y el Vaimanika Shastra
Aquí es donde la historia se vuelve técnica. A principios del siglo XX, salió a la luz un texto controvertido llamado el Vaimanika Shastra (Ciencia de la Aeronáutica). Supuestamente canalizado por el sabio Subbaraya Shastry entre 1918 y 1923, este texto afirma basarse en escritos antiguos perdidos del sabio Bharadwaja.
Aunque los escépticos lo descartan como una invención moderna, usted debe analizar su contenido. El libro describe cuatro tipos principales de Vimanas:
- Shakuna Vimana: Con forma de pájaro, con alas articuladas y cola.
- Sundara Vimana: Una nave tubular y cónica.
- Rukma Vimana: Una nave cónica de base ancha, similar a los cohetes modernos o a los OVNIs tipo «campana».
- Tripura Vimana: Una nave enorme de tres pisos, capaz de operar en tierra, mar y aire (anfibia).
El texto no solo los nombra; ofrece detalles sobre los metales necesarios para construirlos (aleaciones que absorben calor), los espejos y lentes para la visión a distancia y defensa, y lo más intrigante: el sistema de propulsión.
El motor de vórtice de mercurio
El Vaimanika Shastra describe un «motor de vórtice de mercurio». El texto dice: «Dentro de la estructura de aire circular, coloque el motor de mercurio con su caldera de hierro solar… Por medio del poder latente en el mercurio que pone en movimiento el torbellino impulsor, un hombre sentado dentro puede viajar una gran distancia en el cielo».
Usted debe detenerse aquí. La NASA y otros programas espaciales experimentaron en los años 60 y 70 con la propulsión iónica utilizando mercurio. El mercurio es un metal líquido conductor que, al ser girado a altas velocidades y electrificado, puede crear potentes campos magnéticos y efectos antigravitatorios teóricos.
¿Es coincidencia que un texto «canalizado» en 1918 describa un principio de propulsión que la ciencia moderna apenas comenzaba a entender décadas después?
La conexión con la arquitectura de los templos
Mire los templos hindúes del sur de la India. Las torres piramidales se llaman, curiosamente, «Vimanas». ¿Por qué?
La teoría sugiere que los templos fueron construidos para imitar la forma de las naves celestiales que descendían en la antigüedad. Si usted observa un templo como el de Thanjavur, su estructura es aerodinámica, cónica y masiva. ¿Son estos templos maquetas de piedra de naves espaciales olvidadas?
¿Guerra nuclear en la antigüedad?
Las descripciones de los Vimanas a menudo van acompañadas del uso de armas terribles llamadas Astras. La más temida era el Brahmastra.
El Mahabharata describe su efecto: «Un solo proyectil cargado con todo el poder del Universo. Una columna incandescente de humo y llamas tan brillante como mil soles se elevó en todo su esplendor… Era un arma desconocida, un rayo de hierro, un gigantesco mensajero de la muerte, que redujo a cenizas a toda la raza de los Vrishnis y los Andhakas».
Los efectos descritos son escalofriantes para usted, lector moderno: caída del cabello y las uñas, comida envenenada, pájaros que se vuelven blancos y mueren, agua que hierve. Estos son síntomas clásicos de envenenamiento por radiación y explosión nuclear.
Algunos investigadores señalan las ruinas de Mohenjo-Daro en Pakistán como evidencia física. Allí se han encontrado esqueletos tomados de la mano en las calles, como si hubieran muerto instantáneamente, y algunos reportes (aunque debatidos) hablan de niveles de radiación anormalmente altos y piedras vitrificadas (convertidas en vidrio por calor extremo) en la zona.
Interpretación: ¿Alienígenas o Humanos Avanzados?
Usted tiene dos caminos para interpretar esta información:
- La Hipótesis de los Antiguos Astronautas: Los Vimanas eran naves extraterrestres. Los «dioses» (Devas) eran seres de otros mundos que libraron guerras en nuestros cielos, y los humanos primitivos registraron estos eventos como magia o religión.
- La Civilización Humana Perdida: La humanidad alcanzó un pico tecnológico en el pasado remoto (quizás la era de la Atlántida o Rama) que fue destruido por una guerra cataclísmica. Los textos sánscritos son los recuerdos fragmentados de nuestra propia grandeza perdida.
Cualquiera que sea la opción que usted elija, la conclusión es la misma: la historia lineal que nos enseñan es falsa.
El escepticismo académico
Usted debe saber que la academia convencional rechaza todo esto. Argumentan que el Vaimanika Shastra es un fraude del siglo XX y que las descripciones de las epopeyas son pura fantasía poética, similar a las alfombras mágicas de las Mil y Una Noches.
Sin embargo, la especificidad técnica es el talón de Aquiles del argumento escéptico. La poesía no suele preocuparse por aleaciones de metales, sistemas de propulsión giroscópica o los efectos de la radiación en los tejidos biológicos.
Conclusión: El cielo no estaba vacío
Al cerrar los libros sagrados de la India, usted se queda con una sensación de vértigo. Las descripciones son demasiado vívidas, demasiado técnicas y demasiado similares a nuestra tecnología actual para ser descartadas como sueños de pastores de la Edad de Bronce.
Los Vimanas nos desafían a aceptar que el cielo de la antigüedad no estaba vacío. Estaba cruzado por máquinas de metal, pilotadas por inteligencias que dominaban la gravedad y la energía.
Quizás, algún día, al excavar en las arenas de Rajastán o en las profundidades del Himalaya, encontremos no un templo, sino un fuselaje oxidado de un Vimana, esperando para reescribir nuestro futuro revelándonos nuestro pasado.
