Representación conceptual del multiverso con galaxias paralelas y pliegues del tejido espaciotemporal en alta resolución.Explorando las fronteras del infinito: el multiverso según la física moderna.

El abismo de lo infinito

Durante décadas, la idea de que existen versiones alternativas de nosotros mismos en realidades paralelas fue el juguete favorito de los guionistas de ciencia ficción. Sin embargo, hoy esa frontera se ha disuelto. En los pasillos de instituciones como el MIT o el CERN, el multiverso no es una fantasía escapista; es una consecuencia matemática casi inevitable de nuestras mejores teorías físicas. No estamos hablando de magia, sino de la cruda realidad de un cosmos que podría ser infinitamente más vasto de lo que nuestros telescopios, incluso el potente James Webb, pueden captar.

La pregunta ya no es si el multiverso existe, sino qué tipo de multiverso habitamos. Desde la inflación eterna hasta la interpretación de muchos mundos de la mecánica cuántica, la ciencia ha dejado de mirar solo a las estrellas para empezar a mirar a través de los pliegues del tejido mismo de la existencia. Si el espacio es infinito, la probabilidad dicta que en algún lugar, a una distancia que marea la razón, hay otro tú leyendo este mismo artículo. O quizás uno donde decidiste no hacerlo.

La clasificación del infinito: los cuatro niveles de Tegmark

Para poner orden en este caos de posibilidades, el cosmólogo Max Tegmark propuso una jerarquía que hoy es el estándar de oro en la materia. No todos los universos paralelos son iguales, y entender su naturaleza requiere descender por una madriguera de conejo que desafía nuestra intuición cotidiana.

Nivel I: Más allá del horizonte visible

Este es el modelo más aceptado y, paradójicamente, el más conservador. Se basa en una premisa simple: el universo observable es una esfera de unos 46.000 millones de años luz de radio. Pero no hay razón para creer que el espacio termina ahí. Si el universo es infinito y la materia está distribuida de forma más o menos uniforme, las leyes de la estadística se vuelven implacables. En un tablero infinito, las configuraciones de los átomos deben repetirse. Esto implica que existen volúmenes de Hubble idénticos al nuestro. Están demasiado lejos para interactuar, pero están ahí, compartiendo las mismas leyes de la física, pero con historias que eventualmente divergen.

Nivel II: Universos burbuja y la inflación eterna

Aquí es donde las cosas se complican. Según la teoría de la inflación eterna, el espacio-tiempo se expande a una velocidad vertiginosa, pero algunas regiones dejan de inflarse y forman «burbujas». Nuestra realidad es una de esas burbujas. Lo fascinante del Nivel II es que las leyes de la física —la fuerza de la gravedad, la masa del electrón, la velocidad de la luz— podrían ser diferentes en cada burbuja. Vivimos en esta porque sus constantes permiten la vida; es el llamado principio antrópico. En la mayoría de las otras burbujas, el universo colapsa instantáneamente o nunca permite la formación de átomos.

Nivel III: El multiverso cuántico

Este nivel nace de la mecánica cuántica, específicamente de la interpretación de Hugh Everett. En el mundo subatómico, las partículas no están en un solo lugar, sino en una superposición de estados. Cuando observamos o interactuamos con el sistema, la función de onda se colapsa. Pero Everett sugirió que no hay colapso, sino una ramificación. Cada vez que se toma una decisión a nivel cuántico, el universo se divide. No están lejos en el espacio, sino en diferentes dimensiones del espacio de Hilbert. Es la base de las famosas líneas temporales alternativas.

Nivel IV: La estructura matemática total

El nivel más radical de Tegmark postula que cualquier estructura matemática que pueda existir, existe físicamente. Aquí la física se rinde ante la matemática pura. No solo cambian las constantes, sino la lógica misma de la realidad. Es un multiverso donde la distinción entre un objeto físico y una ecuación desaparece.

Evidencias y el papel del James Webb en 2024

Aunque no podemos «viajar» a otro universo, buscamos cicatrices. Los físicos analizan el Fondo Cósmico de Microondas (CMB), el eco del Big Bang, buscando patrones de colisión entre nuestra burbuja y otra. Si dos universos chocaron en el pasado remoto, deberían haber dejado una marca circular de temperatura anómala en el cielo. Hasta ahora, los resultados son ambiguos, pero el refinamiento de los datos sigue siendo una prioridad absoluta.

Por otro lado, los recientes hallazgos del telescopio James Webb han puesto en jaque algunos modelos cosmológicos estándar. Al detectar galaxias masivas y maduras en un universo extremadamente joven (apenas unos cientos de millones de años tras el Big Bang), el JWST nos obliga a preguntarnos si nuestra comprensión de la expansión y la formación de materia es incompleta. Si la cosmología estándar falla en explicar nuestro propio origen, las teorías del multiverso ganan terreno como marcos más amplios y robustos para encajar estas piezas rotas del rompecabezas cósmico.

El problema del ajuste fino y la energía oscura

Uno de los argumentos más fuertes a favor del multiverso es el «ajuste fino». La densidad de la energía oscura en nuestro universo es increíblemente pequeña pero distinta de cero. Si fuera solo un poco más grande, el universo se habría desgarrado antes de formar galaxias. Si fuera menor, habría colapsado sobre sí mismo. La probabilidad de que este valor sea tan preciso por azar es casi nula. Sin embargo, en un multiverso con billones de universos con valores distintos, que uno tenga el valor perfecto para que nosotros existamos deja de ser un milagro para convertirse en una certeza estadística.

Análisis crítico: ¿Es esto ciencia o metafísica?

La crítica más feroz contra el multiverso es que no es falsable. Si no podemos observar los otros universos, ¿es realmente ciencia? Algunos científicos argumentan que estamos cayendo en el mismo error que los antiguos con la religión: inventar lo invisible para explicar lo visible. No obstante, si una teoría que predice el multiverso (como la inflación) también predice con éxito cosas que sí podemos ver (como las fluctuaciones en el CMB), entonces el multiverso se convierte en una consecuencia lógica de una teoría verificada.

Estamos en un punto de inflexión. La física ha llegado al límite de lo que puede medir, y ahora debe decidir si se queda dentro de los muros de lo observable o si salta al vacío de la inferencia matemática. La idea de que somos el único universo parece hoy tan ingenua como la idea de que la Tierra era el centro del sistema solar.

En última instancia, el multiverso nos devuelve una humildad cósmica necesaria. No somos el centro de nada; somos un accidente afortunado en una de las infinitas posibilidades de una realidad que apenas empezamos a vislumbrar.

¿Es posible viajar entre universos paralelos según la física actual?

Bajo las teorías actuales, el viaje físico es prácticamente imposible. En el Nivel I y II, las distancias son tan vastas que ni siquiera la luz podría recorrerlas. En el Nivel III, los universos están separados por la decoherencia cuántica, lo que significa que no hay interacción física posible una vez que la rama se ha dividido.

¿Qué prueba concreta existe de que el multiverso es real?

No existe una prueba directa definitiva. Sin embargo, se considera una evidencia indirecta el éxito de la Teoría de la Inflación Cósmica, que predice la existencia de otros universos como consecuencia natural. También el valor extremadamente preciso de la constante cosmológica sugiere la existencia de un multiverso bajo el principio antrópico.

¿El James Webb ha encontrado otros universos?

No directamente. El James Webb observa luz dentro de nuestro propio universo. Sin embargo, sus hallazgos sobre galaxias tempranas que no encajan con los modelos actuales podrían dar pistas sobre procesos de inflación que indirectamente apoyen teorías que implican un multiverso.

¿Existen versiones de mí mismo en esos otros universos?

Según el multiverso de Nivel I (espacio infinito) y Nivel III (mecánica cuántica), sí. Si el espacio es infinito o las ramificaciones cuánticas ocurren constantemente, todas las combinaciones posibles de átomos deben ocurrir, lo que incluye copias exactas de personas con diferentes destinos.