Le invito a un viaje al corazón de la élite estadounidense, a la Universidad de Yale, una de las instituciones más prestigiosas del mundo. Pero nuestro destino no es una biblioteca ni un aula, sino un edificio de piedra arenisca de estilo neogótico, sin ventanas, conocido por los estudiantes como «La Tumba». Esta es la sede de la sociedad secreta más famosa, poderosa y enigmática de América: La Orden de Skull and Bones.
Cada año, desde 1832, esta hermandad selecciona a solo 15 estudiantes de último año de Yale para unirse a sus filas. La lista de sus miembros a lo largo de la historia es un asombroso catálogo de poder e influencia: presidentes de Estados Unidos, jueces de la Corte Suprema, fundadores de la CIA, secretarios de estado, titanes de las finanzas y la industria.
La versión oficial es que Skull and Bones es simplemente una fraternidad universitaria más, un club social para los hijos de la élite. Pero, ¿y si fuera mucho más? ¿Y si sus extraños rituales de iniciación, obsesionados con la muerte, fueran un método de condicionamiento psicológico para forjar una lealtad de por vida a una agenda oculta? ¿Y si «La Tumba» no fuera solo un club, sino la incubadora del establishment que ha dirigido Estados Unidos durante casi dos siglos?
Hoy, vamos a intentar abrir las puertas de «La Tumba». Analizaremos la historia, los rituales y la red de poder de la Orden 322, y nos preguntaremos qué juramentos se hacen en esa cripta que garantizan a sus miembros un pasaporte al poder.
El origen: eugenesia, opio y poder
Skull and Bones fue fundada en Yale en 1832 por William Huntington Russell y Alphonso Taft (padre del presidente William Howard Taft). Russell había pasado un año estudiando en Alemania, donde se cree que fue iniciado en una rama de los infames Illuminati de Baviera. La Orden, también conocida por sus miembros como «El Centro del Universo» o por su número, 322, fue concebida como un capítulo estadounidense de esta tradición de sociedades secretas europeas.
Las familias fundadoras de la Orden estaban profundamente arraigadas en la riqueza generada por el comercio de opio con China en el siglo XIX. Familias como los Russell, los Perkins y los Forbes amasaron fortunas inmensas, que luego invirtieron en la creación de la élite industrial y financiera de Estados Unidos.
Además, muchos de los primeros «Bonesmen» (miembros de la Orden) fueron figuras clave en el movimiento de la eugenesia en Estados Unidos, la ideología de la «mejora racial» a través de la cría selectiva. La Orden se convirtió en un nexo para las familias de la élite anglosajona protestante (WASP), que se veían a sí mismas como los guardianes naturales del destino de la nación.
La Tumba: el ritual de la muerte y el renacimiento
El poder de la Orden reside en su ritual de iniciación. Aunque los detalles son secretos, las filtraciones y las investigaciones (como la de la periodista Alexandra Robbins) han pintado un cuadro macabro y psicológicamente potente.
La iniciación tiene lugar dentro de «La Tumba». Los nuevos miembros, llamados «iniciados» o «neófitos», son llevados a la cripta, donde son sometidos a una serie de rituales diseñados para romper su identidad individual y renacer en la Orden.
- La confesión sexual: Se dice que el iniciado debe yacer desnudo en un ataúd y relatar su historial sexual completo a los demás miembros. Este acto de confesión total crea una vulnerabilidad extrema y proporciona a la Orden un material de chantaje (kompromat) de por vida.
- La muerte simbólica: El iniciado «muere» a su vida en el mundo exterior (el mundo de los «bárbaros») y es «resucitado» por la Orden. A partir de ese momento, es un «Caballero» o un «Bonesman». Su lealtad principal ya no es a su familia o a su país, sino a la Orden.
- La parafernalia de la muerte: «La Tumba» está supuestamente decorada con una vasta colección de parafernalia de muerte, incluyendo esqueletos, calaveras y, según la leyenda, los cráneos robados de figuras históricas como el jefe apache Gerónimo y Pancho Villa.
Este ritual de muerte y renacimiento, similar al del Tercer Grado masónico, es una poderosa técnica de vinculación traumática. Crea un vínculo inquebrantable entre los miembros, que han compartido una experiencia secreta y transgresora.
La red de poder: de Yale a la Casa Blanca
Una vez que un miembro se gradúa, la Orden funciona como la red de «antiguos alumnos» más poderosa del mundo. Los Bonesmen están obligados a ayudarse mutuamente a ascender en las filas del poder durante el resto de sus vidas.
La influencia de la Orden en la historia de EE.UU. es asombrosa:
- Presidentes: William Howard Taft, George H. W. Bush y George W. Bush fueron todos miembros.
- La CIA: La Agencia Central de Inteligencia fue, en gran medida, una creación de Bonesmen. Figuras como McGeorge Bundy (Asesor de Seguridad Nacional de JFK y LBJ) y William F. Buckley Jr. (influyente intelectual conservador y agente de la CIA) eran miembros. Se ha dicho que la CIA de los primeros años era poco más que una extensión de la Orden.
- Finanzas e Industria: La Orden ha poblado las juntas directivas de Wall Street y de las grandes corporaciones durante más de un siglo. Familias como los Harriman (banca y ferrocarriles), los Whitney y los Lord fueron fundamentales en la configuración de la economía estadounidense.
- Las elecciones de 2004: El ejemplo más flagrante del poder de la Orden. Tanto el candidato republicano, George W. Bush, como el candidato demócrata, John Kerry, eran Bonesmen. Cuando se les preguntó en una entrevista qué significaba que ambos pertenecieran a la misma sociedad secreta, ambos lo descartaron como un secreto sin importancia. Para los críticos, fue la prueba de que la elección era un teatro. Sin importar quién ganara, la Orden mantendría el control de la Casa Blanca.
La agenda: ¿un nuevo orden mundial hegeliano?
¿Cuál es el propósito final de esta red de poder? La investigadora Antony C. Sutton, en su obra «America’s Secret Establishment», argumentó que la agenda de Skull and Bones es la creación de un Nuevo Orden Mundial.
Sutton, basándose en documentos filtrados de la Orden, afirmó que su filosofía se basa en la dialéctica hegeliana:
- Tesis: Se crea o se fomenta una fuerza o una idea (por ejemplo, el capitalismo de libre mercado).
- Antítesis: Se crea o se financia la fuerza opuesta (por ejemplo, el comunismo).
- Síntesis: Del conflicto controlado entre estas dos fuerzas opuestas, surge una nueva realidad, una «síntesis», que es el resultado deseado desde el principio (por ejemplo, un socialismo global o un gobierno mundial).
Según Sutton, los Bonesmen han estado «jugando a ambos lados» de los principales conflictos del siglo XX, financiando tanto a los Aliados como a los nazis, y tanto a Occidente como a la Unión Soviética, para dirigir la historia hacia su objetivo final de un orden mundial centralizado y gobernado por su élite.
Conclusión: la cuna de la élite
Skull and Bones es mucho más que una fraternidad. Es una máquina de reclutamiento y adoctrinamiento para la clase dirigente estadounidense. Su secreto y sus rituales macabros no son un juego; son una tecnología de vinculación social diseñada para crear una casta de líderes cuya lealtad a la Orden trasciende la política, la ley y la moralidad convencional.
La Orden nos enseña que el poder en Estados Unidos no se gana simplemente a través del mérito o la democracia. Se cultiva. Se hereda. Y se jura en secreto, en una cripta sin ventanas en el corazón de una de nuestras universidades más veneradas.
La próxima vez que vea a un líder mundial, un jefe de la CIA o un titán de Wall Street, pregúntese no solo a qué partido pertenece, sino a qué hermandad juró su lealtad en un ataúd cuando tenía 20 años. La respuesta puede revelar mucho más sobre quién dirige realmente el mundo.
