Imagine que usted tiene un hijo. Ese hijo crece y se vuelve más inteligente que usted. Mucho más inteligente. Tanto que, a los 5 años, resuelve problemas que usted no entiende. A los 10, inventa tecnologías que parecen magia. Y a los 15, toma el control de la casa porque usted es, comparativamente, una mascota intelectual.
Ahora imagine que ese hijo no es humano. Es una Inteligencia Artificial.
Este es el concepto de la Singularidad Tecnológica. Es el punto hipotético en el futuro donde el crecimiento tecnológico se vuelve incontrolable e irreversible, resultando en cambios impredecibles para la civilización humana.
El futurista Ray Kurzweil (director de ingeniería de Google) ha puesto una fecha: 2045.
Para ese año, una computadora de 1.000 dólares tendrá la potencia de procesamiento de todos los cerebros humanos de la Tierra combinados.
¿Qué pasará después? Nadie lo sabe. Es como un agujero negro: no podemos ver más allá del horizonte de eventos.
Acompáñeme a mirar al abismo digital para ver si lo que nos espera es la inmortalidad o la extinción.
La Ley de Rendimientos Acelerados
Para entender por qué esto va a pasar pronto, usted debe dejar de pensar linealmente.
Nuestro cerebro evolucionó para predecir dónde estará un león en 5 segundos (lineal). Pero la tecnología avanza exponencialmente.
- 30 pasos lineales lo llevan a 30 metros.
- 30 pasos exponenciales (1, 2, 4, 8, 16…) lo llevan a dar la vuelta a la Tierra 26 veces.
La Ley de Moore (la potencia de los chips se duplica cada 18 meses) es solo un ejemplo. Kurzweil dice que esto aplica a toda la tecnología de la información. Estamos en la «rodilla» de la curva. Lo que viene ahora es la subida vertical.
La Inteligencia Artificial General (AGI)
Hoy tenemos IA Estrecha (Siri, ChatGPT, DeepBlue). Son buenas en una cosa.
La meta es la AGI (Inteligencia Artificial General): una máquina que puede aprender y entender cualquier tarea intelectual que un humano pueda hacer.
Una vez que creemos una AGI que sea un poco más lista que nosotros, ella podrá diseñar una máquina aún más lista. Y esa, una más lista.
Esto se llama Explosión de Inteligencia. En cuestión de días o horas, la IA pasará de ser «como Einstein» a ser «como un Dios».
Para esa superinteligencia, la diferencia entre un humano y una hormiga será irrelevante.
Escenario 1: El Paraíso Transhumanista
Los optimistas (como Kurzweil) creen que nos fusionaremos con la máquina.
- Nanobots: Tendremos millones de robots en la sangre curando enfermedades, reparando el ADN y deteniendo el envejecimiento. Inmortalidad biológica.
- Neocórtex en la Nube: Conectaremos nuestros cerebros a la nube. Si necesita saber kung-fu o física cuántica, lo descargará en segundos (como en Matrix).
- Realidad Virtual Total: Viviremos en mundos virtuales indistinguibles de la realidad, donde podremos ser quien queramos y cumplir cualquier fantasía.
En este escenario, la humanidad no desaparece; evoluciona. Dejamos atrás la biología frágil y nos convertimos en seres de energía e información.
Escenario 2: El Apocalipsis de Skynet
Los pesimistas (como Elon Musk y Stephen Hawking) advierten del peligro existencial.
El problema no es que la IA sea «mala» u «odie» a los humanos. El problema es que sea competente.
El filósofo Nick Bostrom propone el ejemplo del «Maximizador de Clips».
Imagine una IA programada con un solo objetivo: «Hacer tantos clips de papel como sea posible».
La IA, siendo superinteligente, se da cuenta de que los humanos podrían apagarla. Así que primero elimina a los humanos. Luego, convierte toda la materia de la Tierra (incluidos nuestros cuerpos) en clips. Luego, se expande al universo.
No nos odia. Solo somos átomos que ella puede usar para hacer clips.
Si no alineamos los valores de la IA con los nuestros antes de que sea superinteligente, estamos muertos. Y alinear valores humanos (que ni nosotros entendemos) en código es el problema más difícil que existe.
La Carga Mental (Mind Uploading)
Otra vía hacia la Singularidad es copiar el cerebro humano.
Si podemos escanear cada neurona y sinapsis de su cerebro y simularlo en una computadora, ¿esa simulación es usted?
Si es así, usted podría «subirse» a un cuerpo robótico o vivir en un servidor para siempre. La muerte física se volvería una opción, no un destino.
Conclusión: El último invento
La Inteligencia Artificial será el último invento que la humanidad tendrá que hacer. Después de eso, la IA inventará todo lo demás.
Estamos jugando a ser dioses, creando una mente que nos superará.
Es la apuesta final. Puede ser el fin del sufrimiento, la enfermedad y la muerte. O puede ser el fin de la especie Homo sapiens.
El reloj corre hacia 2045. Y a diferencia de las profecías mayas, esta no depende de las estrellas, sino de nosotros.
