Usted ha visto la película Rain Man. Dustin Hoffman cuenta palillos en el suelo en un segundo y memoriza la guía telefónica.
Quizás pensó que era una exageración de Hollywood. No lo es.
La realidad es mucho más impresionante.
Existen personas entre nosotros que pueden dibujar una ciudad entera de memoria tras verla una vez desde un helicóptero. Personas que pueden aprender un idioma complejo como el islandés en una semana. Personas que pueden decirle qué día de la semana fue el 4 de marzo de 1492 en una fracción de segundo.
Se les llama Savants (Sabios).
Generalmente, estas habilidades extraordinarias vienen acompañadas de discapacidades severas del desarrollo, a menudo dentro del espectro autista. Es una paradoja cruel y fascinante: una mente que no puede atarse los zapatos, pero que puede calcular pi con 22.000 decimales.
Acompáñeme a explorar el misterio del cerebro humano y a descubrir si todos tenemos un genio dormido esperando ser despertado.
¿Qué es el Síndrome del Sabio?
El término fue acuñado en 1887 por el Dr. J. Langdon Down (quien también describió el Síndrome de Down) como «Idiot Savant» (Sabio Idiota), un término hoy considerado ofensivo y obsoleto.
Se define como una condición rara en la que personas con discapacidades mentales significativas, incluido el trastorno del espectro autista, tienen ciertas «islas de genialidad» que contrastan con sus limitaciones generales.
Solo el 10% de las personas con autismo tienen habilidades savant. Y el 50% de los savants son autistas (el otro 50% tiene lesiones cerebrales u otros trastornos).
Las habilidades suelen agruparse en 5 categorías:
- Música: Tocar instrumentos perfectamente sin lecciones (oído absoluto).
- Arte: Dibujo, pintura o escultura con precisión fotográfica.
- Cálculo de calendario: Decir el día de la semana de cualquier fecha pasada o futura.
- Matemáticas: Cálculo mental ultrarrápido.
- Habilidades espaciales/mecánicas: Construir modelos complejos o medir distancias sin instrumentos.
Kim Peek: El verdadero Rain Man
Kim Peek no era autista; nació sin cuerpo calloso (el puente que conecta los dos hemisferios del cerebro). Esto significaba que sus neuronas hacían conexiones inusuales.
Kim era una enciclopedia viviente.
- Leía dos páginas a la vez (una con cada ojo) en 8 segundos.
- Memorizó 12.000 libros.
- Conocía todos los códigos postales, carreteras y estaciones de TV de EE.UU.
Sin embargo, Kim tenía dificultades motoras graves, no podía entender metáforas y dependía de su padre para las tareas diarias. Su cerebro era un disco duro infinito sin sistema operativo social.
Stephen Wiltshire: La cámara humana
Stephen Wiltshire fue diagnosticado con autismo a los 3 años. No habló hasta los 5. Su primera palabra fue «papel».
Stephen tiene una memoria visual eidética absoluta.
En un famoso experimento, voló en helicóptero sobre Roma, Tokio y Nueva York durante 45 minutos. Luego, dibujó panoramas de 5 metros de largo con un detalle arquitectónico perfecto, incluyendo el número exacto de ventanas en los edificios.
Para Stephen, el arte es su lenguaje. Dibuja para comunicarse con un mundo que le resulta caótico.
Daniel Tammet: El hombre que ve los números
Daniel Tammet es un savant autista de alto funcionamiento. Él puede explicarnos lo que pasa en su cabeza.
Para Daniel, los números no son símbolos abstractos; tienen forma, color y textura (sinestesia).
- El 1 es blanco y brillante.
- El 9 es grande y amenazante.
- El 289 es feo.
Cuando hace cálculos complejos (como 37 elevado a la potencia 4), no «calcula». Ve dos formas de colores que se unen y crean una tercera forma (el resultado). Él simplemente «lee» la forma.
Tammet recitó 22.514 decimales de Pi de memoria en 5 horas. También aprendió islandés en una semana para una entrevista de TV en vivo.
La teoría del daño en el hemisferio izquierdo
¿Por qué pasa esto? La teoría principal del Dr. Darold Treffert es el daño en el hemisferio izquierdo.
El hemisferio izquierdo controla la lógica, el lenguaje y las etiquetas. Filtra la realidad para que no nos abrume.
El hemisferio derecho es visual, artístico y concreto. Ve los detalles «crudos».
En los savants, el daño en el izquierdo obliga al derecho a sobrecompensar. Además, sin el «filtro» del izquierdo, el cerebro accede a la información sensorial pura.
Usted ve una «silla» (concepto). Stephen Wiltshire ve líneas, ángulos, sombras y texturas (datos crudos).
Esto sugiere que todos tenemos estas capacidades, pero nuestro cerebro izquierdo las reprime para que podamos funcionar socialmente.
El «Savant Adquirido»: ¿Se puede activar?
Aquí es donde se pone interesante para usted.
Existen casos de personas normales que, tras un golpe en la cabeza, un rayo o una demencia, se convierten en savants de repente.
- Jason Padgett: Un vendedor de muebles que fue golpeado en la cabeza en un bar. Al despertar, veía el mundo en fractales geométricos y se convirtió en un genio matemático.
- Derek Amato: Se golpeó la cabeza en una piscina y despertó sabiendo tocar el piano como un virtuoso.
Esto prueba que el «software» del genio ya está instalado en su cerebro. Solo hace falta «romper» el bloqueo para acceder a él. (Por favor, no se golpee la cabeza; los científicos están intentando hacerlo de forma segura con estimulación magnética transcraneal).
Conclusión: La diversidad de la mente
El Síndrome del Sabio nos enseña que la inteligencia no es una sola cosa.
Un cerebro que la sociedad etiqueta como «discapacitado» puede albergar capacidades que superan a las supercomputadoras.
Nos obliga a repensar el autismo no como una enfermedad, sino como una forma diferente de ser humano, una especialización evolutiva extrema.
Quizás el futuro de la humanidad no esté en ser «normales», sino en aprender a integrar estas islas de genialidad en nuestra conciencia colectiva.
