Si usted cree que los OVNIs, los fantasmas, los poltergeists y los monstruos son fenómenos separados, necesita visitar el Rancho Skinwalker.
En esta propiedad de 200 hectáreas en la cuenca Uinta de Utah, todo sucede a la vez.
Es el «Disneylandia de lo Paranormal».
Los dueños han visto lobos gigantes que no mueren con balas. Han visto orbes de luz azul que incineran perros. Han visto portales abrirse en el cielo y criaturas salir de ellos. Y han sido perseguidos por voces incorpóreas en su propia cocina.
Pero lo que hace único a este lugar no son solo las historias. Es que ha sido el laboratorio secreto de un multimillonario aeroespacial y del gobierno de los Estados Unidos durante 20 años.
Acompáñeme a cruzar la valla de alambre de púas para investigar el lugar más extraño de la Tierra, donde la realidad parece romperse a voluntad.
La maldición del Skinwalker
Para entender el rancho, usted debe conocer la leyenda local. La tribu Ute, que vive en la zona, no se acerca a esa tierra. Dicen que está en el camino del Skinwalker.
En la mitología navajo, un Skinwalker es un brujo malvado que puede transformarse en cualquier animal (lobo, oso, cuervo) para hacer daño.
Los Utes dicen que el rancho está maldito. Y cuando la familia Sherman (seudónimo de los Gorman) compró la propiedad en 1994 para criar ganado, descubrieron por qué.
El lobo a prueba de balas
El primer día que los Sherman se mudaron, vieron un lobo enorme en el campo. Era tres veces más grande que un lobo normal. Parecía manso. Se acercó a la familia.
Pero de repente, el lobo atacó a un ternero y le mordió la cabeza.
El padre, Terry Sherman, corrió y le disparó con un revólver .357 Magnum. El lobo ni se inmutó.
Terry sacó un rifle de caza y le disparó dos veces más a quemarropa. El lobo soltó al ternero y se alejó caminando tranquilamente. No había sangre. Solo un trozo de carne podrida que cayó de su cuerpo.
Cuando rastrearon las huellas del lobo en el barro, estas se detuvieron abruptamente, como si la criatura se hubiera desvanecido en el aire.
El asedio paranormal
Durante los siguientes 18 meses, la vida de los Sherman fue un infierno.
- Mutilaciones: Encontraron vacas muertas, sin sangre, con órganos extirpados quirúrgicamente (ojos, orejas, genitales).
- Orbes: Bolas de luz azul del tamaño de una pelota de béisbol flotaban alrededor de la casa. Parecían inteligentes. Una noche, tres perros de la familia persiguieron un orbe hacia el bosque. Terry escuchó aullidos de dolor y luego silencio. Al día siguiente, encontró tres manchas de grasa negra en el suelo. Los perros habían sido incinerados.
- Poltergeist: Objetos que desaparecían y reaparecían, ruidos de maquinaria pesada bajo tierra y voces que hablaban en un idioma desconocido desde el aire.
La familia vendió el rancho en 1996, aterrorizada y arruinada.
La era de Bigelow y el NIDS
El comprador no fue otro granjero. Fue Robert Bigelow, un magnate hotelero y aeroespacial de Las Vegas obsesionado con lo paranormal.
Bigelow fundó el NIDS (National Institute for Discovery Science), compró el rancho y lo llenó de científicos, ex agentes de la CIA y guardias de seguridad armados.
Su objetivo: atrapar el fenómeno con datos duros.
Instalaron cámaras, sensores magnéticos y equipos de visión nocturna.
¿Qué encontraron?
El fenómeno era elusivo y precognitivo.
Si ponían una cámara mirando al norte, algo sucedía en el sur. Si ponían dos cámaras, una se apagaba misteriosamente mientras la otra grababa estática.
Los científicos reportaron ver un túnel de luz naranja abrirse en el cielo y una criatura humanoide negra arrastrándose fuera de él. También sufrieron efectos físicos: náuseas, migrañas y, en algunos casos, enfermedades autoinmunes raras tras volver a casa.
La conclusión del NIDS fue inquietante: lo que sea que viva allí no es un animal ni un fenómeno natural. Es una inteligencia que juega con los observadores. Es un «trickster» (embaucador) cósmico.
El gobierno entra en juego: AAWSAP
El interés de Bigelow atrajo al Pentágono. En 2007, la DIA (Agencia de Inteligencia de Defensa) inició un programa secreto llamado AAWSAP (Advanced Aerospace Weapon System Applications Program) para estudiar el rancho.
El gobierno quería saber si los fenómenos (OVNIs, manipulación de la conciencia) podían ser tecnología militar extranjera o si podían ser convertidos en armas.
El informe final sigue clasificado en gran parte, pero confirmó que el fenómeno es real y peligroso para la salud humana (efectos de radiación y trauma psicológico).
El dueño actual: Brandon Fugal
En 2016, Bigelow vendió el rancho a Brandon Fugal, otro magnate inmobiliario. Fugal ha abierto el rancho a un equipo de televisión (The Secret of Skinwalker Ranch).
Están usando tecnología aún más avanzada: cohetes, drones, escáneres láser.
Han descubierto anomalías bajo tierra (posibles estructuras metálicas enterradas) y señales de radio de 1.6 GHz que parecen controlar o preceder a los avistamientos de OVNIs.
Conclusión: El lugar donde el universo tiene una fuga
El Rancho Skinwalker desafía todas nuestras categorías. No es solo fantasmas. No es solo aliens. Es todo junto.
Sugiere que la realidad es mucho más permeable de lo que pensamos. Quizás el rancho es un «punto débil» en la membrana de nuestra dimensión, un lugar donde otros mundos se filtran hacia el nuestro.
O quizás, como temían los científicos del NIDS, es un laboratorio, y nosotros somos las ratas de laboratorio siendo observadas por una inteligencia que está más allá de nuestra comprensión.
Si alguna vez pasa por Utah, siga conduciendo. No se detenga. Porque en el Rancho Skinwalker, si usted mira al abismo, el abismo no solo le devuelve la mirada; le sigue a casa.
