Las ruinas de Puma Punku al amanecer, con los bloques de piedra en forma de H esparcidos, y una luz misteriosa que emana de uno de los cortes de precisión.En el altiplano boliviano, a 4,000 metros de altura, yacen las ruinas de un rompecabezas que nuestra historia no puede resolver.

Le invito a un viaje a uno de los lugares más áridos, inhóspitos y elevados del planeta: el altiplano de Bolivia, a casi 4,000 metros sobre el nivel del mar. Cerca de las orillas del lago Titicaca, yace un campo de ruinas que, para muchos investigadores, representa la anomalía arqueológica más desconcertante de la Tierra. Su nombre es Puma Punku, que en aymara significa «La Puerta del Puma».

A primera vista, parece un caótico montón de enormes bloques de piedra, como si un gigante hubiera destrozado su juego de construcción. Pero una inspección más cercana revela algo que no debería existir. Estos no son simples bloques tallados. Son piezas de una maquinaria de precisión, cortadas, perforadas y ensambladas con una sofisticación que parece pertenecer a la era industrial, no a la prehistoria.

La arqueología convencional atribuye Puma Punku a la cultura Tiahuanaco, alrededor del 500 d.C., y afirma que estas proezas se lograron con martillos de piedra y cinceles de bronce. Pero la evidencia en la piedra cuenta una historia diferente, una historia de una tecnología tan avanzada que desafía nuestra comprensión del pasado.

Hoy, vamos a examinar la evidencia forense de Puma Punku. Analizaremos los materiales, los cortes y el diseño modular que hacen de este sitio un «Oopart» (artefacto fuera de lugar) monumental. Y nos preguntaremos: si no fueron los tiahuanacotas con herramientas primitivas, ¿quién construyó Puma Punku y con qué tecnología?

El desafío del material: andesita y diorita

El primer problema para la narrativa oficial es el material. Los bloques de Puma Punku están hechos de dos tipos de piedra: arenisca roja y, lo más importante, diorita gris y andesita.

  • Dureza extrema: La andesita es una roca volcánica de una dureza increíble. En la escala de Mohs, se sitúa justo por debajo del granito, con una dureza de 6-7. El diamante tiene una dureza de 10.
  • Las herramientas «oficiales»: La cultura Tiahuanaco no conocía el hierro. Sus herramientas más duras eran de bronce, que tiene una dureza de alrededor de 3.5. La idea de tallar, cortar y perforar andesita con una precisión milimétrica utilizando herramientas de bronce es, para cualquier ingeniero o cantero moderno, una imposibilidad física. Es como intentar tallar una bola de bolos con una cuchara de plástico.

La evidencia del mecanizado: cortes, agujeros y ranuras

Es la naturaleza de los cortes lo que hace que Puma Punku sea tan alucinante. No son aproximados; son perfectos.

  • Superficies lisas como el cristal: Muchos de los bloques tienen superficies que son perfectamente planas y lisas al tacto, con una precisión que hoy en día solo se logra con herramientas de pulido de diamante.
  • Ángulos rectos perfectos: Los bloques presentan ángulos interiores y exteriores de 90 grados perfectos. Lograr esto en una piedra tan dura con martillos de piedra es inconcebible.
  • Ranuras y canales intrincados: Muchos bloques tienen ranuras complejas y delgadas, a menudo de solo unos milímetros de ancho, cortadas en su interior. Una de las más famosas es una ranura en forma de «I» que parece diseñada para que dos bloques encajen. ¿Cómo se podría tallar una ranura tan fina y precisa en el interior de un bloque de andesita con herramientas primitivas?
  • Agujeros de perforación: Quizás la evidencia más condenatoria son los agujeros. Hay bloques con una serie de pequeños agujeros perforados en líneas perfectamente rectas y equidistantes. Estos agujeros son perfectamente redondos y tienen paredes lisas, lo que sugiere el uso de una broca de alta velocidad.

El ingeniero Christopher Dunn, que ha estudiado la evidencia de mecanizado en Egipto y en Puma Punku, concluye que la única forma de lograr tales características es con herramientas eléctricas de precisión, como sierras de diamante, taladros de alta velocidad y fresadoras. Tecnología que, supuestamente, no existía.

El concepto de prefabricación: los bloques en forma de H

Más allá de los cortes individuales, es el diseño general lo que sugiere una mentalidad de ingeniería moderna. La característica más famosa de Puma Punku son sus bloques en forma de H.

  • Diseño modular: Hay docenas de estos bloques esparcidos por el sitio. Todos son idénticos en sus dimensiones y en sus complejos cortes interiores y exteriores.
  • Producción en masa: Esta uniformidad sugiere que no fueron tallados individualmente como obras de arte únicas. Parecen ser componentes prefabricados y estandarizados, como los bloques de Lego de un gigante. Fueron diseñados para encajar entre sí y formar una estructura más grande.

Este concepto de construcción modular y prefabricada es una idea fundamentalmente industrial. Encontrarlo en un sitio datado en el 500 d.C. (o mucho antes, como sugieren algunos) es un anacronismo masivo.

La logística del transporte: moviendo montañas

Los bloques de arenisca roja, que pesan hasta 130 toneladas, fueron extraídos de una cantera a unos 10 kilómetros de distancia. Los bloques de andesita, que pesan entre 20 y 40 toneladas, provienen de una cantera en la península de Copacabana, a unos 90 kilómetros de distancia, al otro lado del lago Titicaca.

La arqueología convencional postula que estos bloques fueron transportados en balsas de juncos a través del lago y luego arrastrados por tierra por miles de hombres. Sin embargo, la logística de mover un bloque de 130 toneladas a través de un terreno montañoso a 4,000 metros de altura, donde el aire es escaso, es una proeza que desafía la imaginación, incluso con nuestra tecnología actual.

Las teorías alternativas: ¿quiénes fueron los arquitectos?

Si la explicación convencional es tan insatisfactoria, ¿cuáles son las alternativas?

  • Una civilización perdida mucho más antigua: Investigadores como Graham Hancock argumentan que Puma Punku, al igual que Gobekli Tepe, es mucho más antiguo de lo que se cree. Podría ser el legado de una civilización perdida de la Edad de Hielo, que poseía una tecnología avanzada y fue destruida en el cataclismo del Younger Dryas. Los tiahuanacotas no habrían construido el sitio, sino que lo habrían encontrado en ruinas y lo habrían considerado un lugar sagrado.
  • La hipótesis de los antiguos astronautas: Para teóricos como Erich von Däniken, Puma Punku es la «prueba A». La precisión, la escala y la tecnología son tan avanzadas que solo pueden explicarse como la obra de visitantes extraterrestres. El sitio podría haber sido una base, un puerto o un templo construido por o con la ayuda de tecnología no humana. La leyenda andina del dios creador Viracocha, que llegó en la «oscuridad de los tiempos» para traer la civilización después de un gran diluvio, es a menudo citada como el recuerdo mitológico de estos visitantes.

En conclusión, Puma Punku es un «glitch» en la matriz de la historia. Es un conjunto de datos que no encaja en el programa. Es la prueba en piedra de que nuestra comprensión de la prehistoria es, en el mejor de los casos, incompleta y, en el peor, fundamentalmente errónea.

Las piedras de Puma Punku nos hablan en un lenguaje de ángulos perfectos, superficies lisas y diseños modulares. Nos hablan de una mente de ingeniero, de una tecnología de precisión y de una capacidad que no debería haber existido. No nos dicen quiénes fueron sus constructores, pero nos gritan una cosa con una claridad innegable: no fueron hombres con martillos de piedra.