Recreación de una reunión de alto nivel en el Pentágono discutiendo el Proyecto Stargate y el uso de psíquicos para el espionaje militar.20 millones de dólares y dos décadas de secretos: cuando el gobierno de EE.UU. apostó por lo paranormal.

Usted probablemente ha escuchado chistes sobre «hombres que miran fijamente a las cabras» o psíquicos trabajando para el gobierno. Suena a guion de película de serie B. Pero la realidad es que, durante más de dos décadas, el gobierno de los Estados Unidos, a través de la CIA y la DIA (Agencia de Inteligencia de Defensa), operó una unidad de espionaje real compuesta no por soldados de élite, sino por «visualizadores remotos».

Su nombre final fue Proyecto Stargate.

Pero antes de ser Stargate, fue Gondola WishGrill FlameCenter Lane y Sun Streak. Usted está a punto de sumergirse en la historia burocrática y operativa de cómo la superpotencia más grande del mundo recurrió a la parapsicología por miedo a quedarse atrás frente a los soviéticos.

A diferencia de nuestro análisis anterior sobre la técnica de la visión remota, aquí nos centraremos en la historia operativa: las misiones, los aciertos, los fracasos y los documentos desclasificados que prueban que, en los pasillos del Pentágono, la magia era considerada un asunto de seguridad nacional.

El pánico de la «Brecha Psi»

Para entender Stargate, usted debe situarse en la paranoia de la Guerra Fría. En 1970, la inteligencia estadounidense recibió informes alarmantes: la URSS estaba gastando 60 millones de rublos al año en investigación «psicotrónica». Los soviéticos estaban intentando usar la telepatía para comunicarse con submarinos y la telequinesis para sabotear equipos.

EE.UU. temió una «Brecha Psi» (Psi Gap). No podían permitir que los comunistas tuvieran un arma mental que ellos no poseían. Así que, en 1972, la CIA financió un programa piloto en el Stanford Research Institute (SRI) en Menlo Park, California.

Los físicos Hal Puthoff y Russell Targ fueron los encargados de dirigirlo. Su misión no era académica; era pragmática. La CIA no quería saber cómo funcionaba, quería saber si funcionaba para espiar.

Los protagonistas: De Geller a los militares

El programa comenzó con «estrellas» civiles.
Usted reconocerá a Uri Geller. Antes de doblar cucharas en la televisión, Geller fue estudiado por la CIA. En una serie de experimentos en 1973, Geller logró reproducir dibujos que estaban en otra habitación aislada con una precisión que los científicos calificaron de «astronómica». La CIA concluyó: «Ha demostrado su capacidad de percepción paranormal de manera convincente e inequívoca».

Pero Geller era incontrolable. La CIA necesitaba soldados.
Aquí entra Ingo Swann, el padre de la visión remota, y Pat Price, un ex comisario de policía con una habilidad natural asombrosa. Price fue el primer «espía psíquico» operativo. En una ocasión, describió una instalación secreta soviética con tal detalle (incluyendo los nombres en las carpetas sobre los escritorios) que la CIA inició una investigación interna temiendo que Price fuera un espía ruso real. No lo era; simplemente veía demasiado bien.

A finales de los 70, el programa se trasladó del ámbito civil al militar. Se reclutaron soldados del Ejército y la Fuerza Aérea para formar una unidad secreta en Fort Meade, Maryland. Hombres como Joe McMoneagle (Agente 001) y Paul H. Smith fueron entrenados bajo el protocolo de Swann.

La danza de los nombres en clave

Usted debe saber que el gobierno cambia los nombres de los proyectos secretos cuando se filtran o cambian de agencia.

  1. SCANATE (1972): La fase experimental en el SRI.
  2. GONDOLA WISH (1977-1979): Evaluación de la aplicación de la visión remota en situaciones de amenaza.
  3. GRILL FLAME (1979-1983): El proyecto se vuelve operativo bajo el mando del Ejército y la DIA. Aquí se realizaron miles de sesiones de espionaje.
  4. CENTER LANE (1983-1985): Tras recortes de fondos, el proyecto pasó bajo el ala del General Stubblebine (quien creía firmemente en lo paranormal).
  5. SUN STREAK (1986-1990): La fase más científica y también la más controvertida, explorando otros fenómenos.
  6. STARGATE (1991-1995): El nombre final bajo la DIA, antes de ser devuelto a la CIA para su evaluación y cierre.

Misiones Imposibles: Los éxitos operativos

Los escépticos le dirán que todo fue una pérdida de tiempo. Pero los archivos desclasificados cuentan otra historia. Usted debe juzgar estos éxitos:

El bombardero perdido en África

Un bombardero soviético Tu-22 se estrelló en la selva de Zaire (hoy R.D. del Congo). Los satélites estadounidenses no podían encontrarlo y la CIA temía que los soviéticos recuperaran la tecnología sensible primero.
Desesperados, acudieron a los visualizadores remotos. Una visualizadora (a menudo citada como Rosemary Smith o un oficial de la Fuerza Aérea) marcó un punto en el mapa y dijo: «El avión está aquí, pero está roto y sumergido».
Los equipos de recuperación fueron a las coordenadas. Encontraron el avión. Estaba exactamente donde dijo la psíquica, invisible desde el aire por el dosel de la selva. El presidente Jimmy Carter admitió este incidente años después.

La crisis de los rehenes en Irán

Durante la crisis de 1979, los visualizadores remotos fueron utilizados para intentar localizar a los rehenes estadounidenses en la embajada de Teherán. Aunque no pudieron guiar el rescate (que falló por razones mecánicas), sus descripciones de la salud de los rehenes y su ubicación dentro del complejo resultaron ser inquietantemente precisas cuando los rehenes fueron liberados.

El submarino Typhoon

Como mencionamos en el artículo sobre visión remota, Joe McMoneagle predijo la existencia y botadura del submarino gigante Typhoon meses antes de que la inteligencia naval tuviera fotos claras. Dibujó los tubos de misiles y el doble casco con una precisión que desafiaba la lógica.

El principio del fin: El informe AIR

Si funcionaba tan bien, ¿por qué se cerró?
Usted debe entender la política interna. En 1995, el Congreso pidió a la CIA que evaluara el programa para decidir si seguir financiándolo. La CIA contrató al American Institutes for Research (AIR) para hacer una auditoría.

El panel incluía a dos expertos principales:

  1. Dra. Jessica Utts (Estadística): Concluyó que el efecto de la visión remota era real, estadísticamente robusto y no podía explicarse por el azar. «Usar los estándares aplicados a cualquier otra área de la ciencia, se ha demostrado que la percepción extrasensorial existe».
  2. Dr. Ray Hyman (Psicólogo escéptico): Admitió que las estadísticas eran anómalas, pero argumentó que debía haber algún error metodológico oculto porque «la percepción extrasensorial es imposible».

La CIA, que siempre había odiado el programa (lo consideraban «vergonzoso» y poco profesional), se aferró a la conclusión de que, aunque hubiera un efecto anómalo, la información era demasiado vaga para ser «accionable» en tiempo real.

El 30 de junio de 1995, el Proyecto Stargate fue oficialmente cancelado y sus archivos comenzaron a desclasificarse.

¿Realmente terminó?

Aquí es donde usted debe aplicar su pensamiento crítico. El gobierno admitió públicamente que gastó 20 millones de dólares y obtuvo resultados estadísticamente significativos.
¿Cree usted que el complejo militar-industrial abandonaría una tecnología que le permite ver dentro de las instalaciones del enemigo sin riesgo?

Muchos ex miembros de la unidad, como McMoneagle y Buchanan, sugieren que el programa no murió; se privatizó. Al mover la investigación a contratistas privados aeroespaciales (Black Projects), el gobierno evita las solicitudes de la Ley de Libertad de Información (FOIA). Stargate se cerró públicamente, pero es muy probable que la visión remota siga siendo una herramienta en el arsenal oscuro de la inteligencia moderna.

Conclusión: La realidad de la ficción

El Proyecto Stargate es la prueba definitiva de que la realidad es más extraña que la ficción.
Usted ha visto los documentos. Ha leído sobre las misiones. Hombres con medallas en el pecho se sentaban en habitaciones oscuras e intentaban proyectar su mente a Siberia. Y a veces, acertaban.

Stargate nos enseña que, cuando la seguridad nacional está en juego, los prejuicios científicos se dejan de lado. Si funciona, se usa. Y durante 20 años, la magia funcionó lo suficiente como para mantener las luces encendidas en Fort Meade.