Representación artística de la antena de radar de Camp Hero en Montauk generando un portal dimensional, base de la leyenda urbana.La antena que nunca se apaga: el radar SAGE de Montauk es el icono de la conspiración más extraña de América.

Si usted ha visto la serie Stranger Things, conoce la historia: un laboratorio secreto del gobierno, niños con poderes psíquicos, un portal a otra dimensión y un monstruo suelto.
Lo que quizás no sepa es que los creadores de la serie (los hermanos Duffer) originalmente la titularon Montauk.

La serie está basada en una de las teorías de conspiración más complejas y aterradoras de la historia moderna: el Proyecto Montauk.

Según la leyenda, en una base de la Fuerza Aérea abandonada en la punta de Long Island (Camp Hero), el gobierno de EE.UU. llevó a cabo experimentos atroces entre los años 70 y 80. No solo control mental y secuestro de niños (los «Montauk Boys»), sino la creación de túneles del tiempo estables que permitían viajar a Marte, al año 6037 o al pasado para alterar la historia.

Acompáñeme a entrar en los búnkeres subterráneos de Camp Hero para separar la realidad de la ficción en la saga que conecta el Experimento Filadelfia con el fin del mundo.

El origen: Preston Nichols y la Silla

La historia explotó en 1992 con la publicación del libro The Montauk Project: Experiments in Time de Preston Nichols.
Nichols, un ingeniero eléctrico, afirmó haber recuperado recuerdos reprimidos de haber trabajado en la base. Según él, el proyecto era la continuación del Experimento Filadelfia de 1943 (invisibilidad de barcos).

El corazón del proyecto era la Silla Montauk.
Supuestamente obtenida de un OVNI estrellado y modificada por ITT Corporation, la silla leía los pensamientos del sujeto, los digitalizaba y los transmitía a través de la gigantesca antena de radar SAGE de la base.
El transmisor amplificaba el pensamiento hasta que se manifestaba en la realidad.

  • Si el psíquico pensaba en una manzana, aparecía una manzana sólida.
  • Si pensaba en un vórtice, se abría un túnel del tiempo.

Duncan Cameron: El psíquico principal

El operador principal de la silla era Duncan Cameron. Según la historia, Duncan era uno de los marineros que saltó del USS Eldridge en 1943 durante el Experimento Filadelfia. En lugar de caer al agua, cayó en un agujero de gusano y aterrizó en Montauk en 1983. (Sí, la trama es densa).

Duncan tenía poderes psíquicos inmensos. Bajo la influencia de la silla, podía abrir portales a cualquier lugar y tiempo que visualizara. El equipo envió a gente («crononautas») a través de estos túneles. La mayoría nunca regresó.

Los «Montauk Boys»

La parte más oscura de la leyenda involucra el secuestro de miles de niños y adolescentes indigentes. Nichols afirma que fueron programados mentalmente, torturados para romper su psique y luego usados como conejillos de indias para los viajes en el tiempo o como asesinos durmientes.
Muchos sobrevivientes han salido a la luz afirmando recordar haber sido llevados a Camp Hero. Aunque no hay pruebas físicas, sus testimonios son inquietantemente similares.

El Monstruo y el fin del proyecto

¿Cómo terminó todo? Según Nichols, el proyecto se volvió demasiado peligroso. En agosto de 1983, un grupo de participantes decidió sabotearlo.
Le susurraron una orden al subconsciente de Duncan Cameron: «Libera al monstruo».

Duncan, en trance en la silla, visualizó una bestia horrible (Nichols dice que se parecía al monstruo de su subconsciente). El transmisor materializó a la criatura en la base. El monstruo, una bestia física y violenta, comenzó a destruir todo y a comerse a los investigadores.
Para detenerlo, el director del proyecto ordenó cortar los cables de alimentación de la antena de radar. El portal se cerró, el monstruo se desvaneció (o murió) y la base fue evacuada y sellada con cemento.

Al Bielek: El hombre que vivió dos vidas

Otro personaje clave es Al Bielek. Él afirmó ser Edward Cameron (hermano de Duncan) en su vida anterior. Dijo que fue enviado al futuro (año 2137 y 2749) y luego regresado al pasado, donde el gobierno le lavó el cerebro, le cambió la edad y la identidad, convirtiéndolo en Al Bielek.
Sus historias son fascinantes, detalladas y, para la mayoría de los críticos, completamente delirantes. Sin embargo, Bielek mantuvo su narrativa con una consistencia asombrosa hasta su muerte.

La realidad de Camp Hero

Usted puede visitar Camp Hero hoy. Es un parque estatal. La inmensa antena de radar AN/FPS-35 sigue allí, oxidada e imponente, visible desde kilómetros. Es un monumento de la Guerra Fría.
La base  existió.  hubo experimentos con radar y electrónica. Y los túneles subterráneos  existen (aunque están sellados).

Pero, ¿viajes en el tiempo? ¿Monstruos?
No hay ni un solo documento, foto o pieza de equipo que lo pruebe. Todo se basa en «recuerdos recuperados» de hombres que admiten haber sufrido lavado de cerebro.

Conclusión: La mitología moderna

El Proyecto Montauk es el ejemplo perfecto de folclore moderno. Mezcla hechos reales (la base, el radar, la Guerra Fría) con miedos culturales (control mental, secuestro de niños) y ciencia ficción.

Es probable que Nichols y Bielek inventaran una gran historia, o que fueran víctimas de experimentos psicológicos reales (como MKUltra) que les implantaron recuerdos falsos para encubrir algo más mundano pero igualmente ilegal.

Sea como sea, cuando usted mira esa antena de radar gigante apuntando al vacío, es difícil no preguntarse: ¿Y si la encendieran una vez más?