Ilustración anatómica avanzada que muestra la red de sentidos internos del cuerpo humano, más allá de los cinco tradicionales.Su cuerpo es un radar complejo: la vista y el oído son solo la punta del iceberg sensorial.

Desde el jardín de infancia, le han enseñado una mentira fundamental sobre su propia existencia: «Los seres humanos tienen cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto».
Esta clasificación, propuesta por Aristóteles hace más de 2000 años, es tan obsoleta como creer que la Tierra es plana.

Si usted solo tuviera esos cinco sentidos, sería incapaz de caminar, de saber cuándo tiene hambre o de sentir si se está quemando la mano antes de oler su propia carne chamuscada.

La neurociencia moderna ha identificado entre 12 y 33 sentidos diferentes, dependiendo de cómo se definan. Usted es una máquina biológica equipada con acelerómetros, giroscopios, sensores de presión interna y detectores químicos que trabajan en silencio para mantenerlo vivo.

Acompáñeme a descubrir los «superpoderes» que usa cada día sin darse cuenta y por qué el famoso «Sexto Sentido» no es ver fantasmas, sino saber dónde está su nariz con los ojos cerrados.

1. Propiocepción: El mapa del cuerpo

Cierre los ojos. Ahora, toque la punta de su nariz con su dedo índice.
Lo hizo, ¿verdad?
¿Cómo sabía su cerebro dónde estaba su dedo y dónde estaba su nariz si no podía verlos? No usó el tacto (hasta que se tocó), ni el oído, ni el olfato.

Usó la Propiocepción.
Es el sentido de la posición corporal. Sus músculos y articulaciones tienen sensores (husos musculares) que envían información constante al cerebro sobre el ángulo, la tensión y la ubicación de cada parte de su cuerpo en el espacio.
Sin la propiocepción, usted tendría que mirar sus pies cada vez que da un paso para asegurarse de que se han movido. Sería un títere sin cuerdas.

Existe un caso médico famoso, el de Ian Waterman, un hombre que perdió este sentido debido a una infección viral. Quedó paralizado, no porque sus músculos no funcionaran, sino porque su cerebro no sabía dónde estaban. Tuvo que aprender a moverse de nuevo usando solo la vista para guiar sus extremidades.

2. Equilibriocepción: El giroscopio interno

Usted puede caminar por una cuerda floja o simplemente mantenerse de pie sin caerse gracias a la Equilibriocepción.
Este sentido reside en su oído interno, en el sistema vestibular. Allí, tres canales semicirculares llenos de líquido actúan como un nivel de carpintero tridimensional.

Cuando usted gira la cabeza, el líquido se mueve, y unos pequeños pelos detectan ese movimiento, informando al cerebro sobre la rotación y la aceleración.
Es por esto que usted se marea si gira rápido y se detiene de golpe: el líquido sigue moviéndose, diciéndole a su cerebro que usted gira, mientras sus ojos dicen que está quieto. El conflicto sensorial provoca náuseas.

3. Interocepción: El sentido del «Yo»

¿Cómo sabe que tiene hambre? ¿Cómo sabe que tiene ganas de orinar? ¿Cómo siente las «mariposas en el estómago» cuando se enamora?
Eso es la Interocepción.

Es la capacidad de percibir el estado interno del cuerpo. Sus órganos no son mudos; envían señales constantes a la ínsula de su cerebro.
La interocepción es crucial para la supervivencia (homeostasis) y para las emociones. De hecho, muchos neurocientíficos creen que las emociones son simplemente la interpretación que hace su cerebro de estas señales corporales. Usted no tiene miedo y luego le late el corazón; le late el corazón y su cerebro interpreta eso como miedo.

4. Termocepción y Nocicepción: Más allá del tacto

Aristóteles agrupó todo lo que se siente con la piel como «tacto». Pero eso es un error.

  • Termocepción: Es la capacidad de sentir la temperatura. Usted tiene receptores específicos para el frío y para el calor, distintos de los del tacto. Puede sentir el calor de una hoguera sin tocarla.
  • Nocicepción: Es el sentido del dolor. Es un sistema de alerta temprana completamente separado. Hay gente que nace sin nocicepción (insensibilidad congénita al dolor); pueden sentir el tacto de un abrazo, pero no sienten si se rompen un hueso. Suelen morir jóvenes porque no tienen sistema de alarma.

5. Cronocepción: El sentido del tiempo

Usted no tiene un reloj en el cerebro, pero tiene Cronocepción.
Su cuerpo tiene ritmos circadianos regulados por el núcleo supraquiasmático, que le dicen cuándo es de día o de noche. Pero también tiene una percepción del paso del tiempo a corto plazo.
Sabe la diferencia entre un segundo y un minuto sin contar. Este sentido es subjetivo y elástico: se acelera cuando se divierte y se ralentiza cuando está en peligro o aburrido, debido a cómo la dopamina afecta el procesamiento neuronal.

¿Tenemos Magnetorecepción?

Aquí entramos en el terreno de lo desconocido. Las aves y las tortugas tienen Magnetorecepción: pueden sentir el campo magnético de la Tierra para navegar.
¿Y los humanos?
En 2019, un estudio del Caltech descubrió que las ondas cerebrales humanas responden a cambios en los campos magnéticos. Tenemos una proteína en la retina llamada criptocromo que es sensible al magnetismo.
Es posible que tengamos una brújula interna vestigial que hemos olvidado cómo usar.

Conclusión: Usted es una máquina sensorial

Deje de limitarse a los cinco sentidos. Usted es una entidad consciente recibiendo un torrente de datos de docenas de canales simultáneamente.
Siente la gravedad, siente su sangre, siente el tiempo, siente el calor.

Al tomar conciencia de estos «nuevos» sentidos, especialmente la interocepción y la propiocepción, usted puede mejorar su salud mental, su rendimiento atlético y su conexión con la realidad.
Usted no es un observador pasivo del mundo; es un instrumento de medición de alta precisión. Aprenda a leer sus propios diales.