hombre-somerton-playa-tamam-shud.jpgRecreación de la escena del crimen en la playa de Somerton en 1948, mostrando el cuerpo del hombre desconocido impecablemente vestido.

Es la mañana del 1 de diciembre de 1948. En la playa de Somerton, en Adelaida, Australia, aparece el cuerpo de un hombre.
Está impecablemente vestido con traje y corbata, apoyado contra el malecón, como si estuviera durmiendo. Tiene un cigarrillo a medio fumar sobre la solapa.

Pero cuando la policía revisa sus bolsillos, el misterio comienza.
No tiene cartera. No tiene identificación. Y lo más extraño: todas las etiquetas de su ropa han sido cortadas cuidadosamente.
En un bolsillo secreto de su pantalón, encuentran un pequeño trozo de papel enrollado con dos palabras impresas en persa: «Tamam Shud». Significa «Terminado» o «Finalizado».

Este es el comienzo del Caso Tamam Shud, uno de los misterios más profundos de la Guerra Fría. Un caso que involucra libros de poesía persa, enfermeras evasivas, códigos secretos y venenos indetectables.

Acompáñeme a investigar la muerte del hombre que nadie reclamó y el código que nadie pudo leer.

El libro y el código

La policía descubrió que el papel había sido arrancado de una edición muy rara del Rubaiyat de Omar Khayyam.
Meses después, un hombre entregó el libro a la policía. Dijo que lo había encontrado en el asiento trasero de su coche, que había dejado abierto cerca de la playa.

En la contraportada del libro, escrito a lápiz, había algo que heló la sangre de los investigadores: un código.
Cinco líneas de letras mayúsculas sin sentido aparente:

WRGOABABD
MLIAOI
WTBIMPANETP
MLIABOAIAQC
ITTMTSAMSTGAB

La inteligencia naval australiana intentó descifrarlo. Fracasaron. Criptógrafos de todo el mundo lo intentaron. Fracasaron.
¿Era un código de espionaje de un solo uso (One-time pad)? ¿O las primeras letras de un poema desconocido? Hasta hoy, el mensaje sigue siendo ilegible.

La enfermera y el espía

En el libro también había un número de teléfono. Pertenecía a una enfermera llamada Jessica Thomson (conocida en el caso como «Jestyn»), que vivía cerca de donde se encontró el cuerpo.
Cuando la policía la interrogó y le mostró la máscara mortuoria del hombre, ella se puso pálida y casi se desmayó, pero negó conocerlo.
Su comportamiento evasivo y el hecho de que ella había regalado una copia del Rubaiyat a otro hombre años antes, levantaron sospechas. ¿Era ella una espía soviética? ¿Era el Hombre de Somerton su amante o su contacto?

La autopsia: El veneno perfecto

La autopsia reveló que el hombre estaba en excelente forma física (con músculos de bailarín o corredor), pero su bazo era tres veces el tamaño normal y tenía sangre en el estómago.
El patólogo concluyó que había sido envenenado, pero los análisis toxicológicos no encontraron nada.
Esto sugería un veneno muy sofisticado (como digitalis o un barbitúrico raro) que desaparece del sistema rápidamente. Un veneno de asesino profesional.

2022: El ADN rompe el silencio

Durante 74 años, el hombre fue un fantasma. Se especuló que era un espía ruso, un bailarín de ballet o un amante despechado.
Pero en julio de 2022, el profesor Derek Abbott de la Universidad de Adelaida anunció que había resuelto la identidad usando ADN de cabellos encontrados en la máscara mortuoria.

El Hombre de Somerton era Carl «Charles» Webb.
Webb era un ingeniero eléctrico de Melbourne, nacido en 1905. No era un espía (aparentemente). Era un hombre deprimido que había desaparecido tras separarse de su esposa, Dorothy Robertson.

¿Misterio resuelto o profundizado?

Usted podría pensar que saber su nombre cierra el caso. Se equivoca.
Saber que era Carl Webb abre más preguntas:

  1. ¿Por qué estaba en Adelaida? No tenía familia allí.
  2. ¿Qué significa el código? Webb escribía poesía y le gustaban los códigos. ¿Es el código una nota de suicidio encriptada o un mensaje para su ex esposa?
  3. ¿Por qué Jestyn mintió? Si era solo un ingeniero triste, ¿por qué la enfermera reaccionó con tanto terror? ¿Tenían una relación secreta?
  4. ¿Cómo murió? La identificación no explica el veneno indetectable ni la falta de etiquetas en la ropa.

Conclusión: Tamam Shud

El caso del Hombre de Somerton nos recuerda que cada vida anónima es un universo de secretos.
Carl Webb murió solo, mirando al mar, con un poema persa en el bolsillo que hablaba de vivir el momento y no temer al final.

«Tamam Shud». Terminado.
Pero para nosotros, los que miramos las letras WRGOABABD y nos preguntamos qué quería decirnos, el misterio nunca terminará del todo.