Representación artística de una sociedad extraterrestre compuesta por seres humanoides, sugiriendo que la forma humana es común en el universo.El espejo cósmico: ¿Y si al bajar de la nave no encontramos monstruos, sino a nuestros hermanos estelares?

Hollywood nos ha condicionado. Cuando usted piensa en extraterrestres, imagina xenomorfos babeantes, insectos gigantes o seres grises con cabezas enormes. Nos gusta pensar que somos únicos, que la forma humana es una casualidad irrepetible de la evolución terrestre.

Pero, ¿y si el universo carece de imaginación? ¿Y si la forma humana no es una excepción, sino la regla?

Existe una corriente fascinante en la exobiología y la filosofía científica que sugiere que el cosmos podría estar poblado por seres que, si los vistiera con un traje y corbata, pasarían desapercibidos en el metro de Nueva York.

Esta es la Hipótesis del Universo Humanoide. No se basa en la fantasía, sino en dos pilares científicos sólidos: la Evolución Convergente y la Panspermia. Acompáñeme a explorar la posibilidad de que, cuando finalmente hagamos contacto, no estemos mirando a un monstruo, sino a un espejo.

El argumento de la Evolución Convergente

Para entender por qué los alienígenas podrían tener dos brazos y dos piernas, usted debe mirar a la Tierra.
La naturaleza tiende a inventar las mismas soluciones para los mismos problemas, una y otra vez, en especies que no están relacionadas.

  • El Ojo: El ojo tipo cámara (como el suyo) ha evolucionado de forma independiente al menos 40 veces en la historia de la Tierra (en humanos, pulpos, medusas, etc.).
  • Las Alas: Los pájaros, los murciélagos, los insectos y los pterodáctilos desarrollaron alas por separado. La física del vuelo dicta la forma del ala.
  • La Carcinización: Existe un meme en biología que dice que «la naturaleza ama convertir cosas en cangrejos». Al menos cinco grupos diferentes de crustáceos han evolucionado independientemente para parecerse a un cangrejo. Es una forma eficiente.

El biólogo evolutivo Simon Conway Morris argumenta que esto se aplica a la inteligencia.
Para desarrollar una civilización tecnológica, una especie necesita ciertas herramientas biológicas:

  1. Visión binocular: Para percibir la profundidad y manipular objetos.
  2. Manos prensiles: Para construir herramientas (los tentáculos o pezuñas no son tan precisos).
  3. Bipedalismo: Para liberar las manos y transportar cosas.
  4. Cefalización: Un cerebro grande y centralizado cerca de los órganos sensoriales principales.

Si usted suma estos requisitos, el resultado es inevitablemente… un humanoide.
Si un planeta tiene gravedad y atmósfera similares a la Tierra, la física empujará a la evolución hacia la misma solución eficiente: un ser vertical con manos libres y ojos al frente.

La Teoría de la Panspermia: Somos semillas

Hay otra posibilidad más inquietante que usted debe considerar. Quizás no nos parecemos por casualidad, sino por parentesco.

La teoría de la Panspermia sugiere que la vida no se originó en la Tierra, sino que llegó aquí.

  • Panspermia Litopanspermia: Microbios viajando en meteoritos desde Marte u otros sistemas solares.
  • Panspermia Dirigida: La idea (defendida por Francis Crick, co-descubridor del ADN) de que una civilización avanzada envió deliberadamente «paquetes de inicio» de vida a varios planetas estériles, incluida la Tierra.

Si la vida en la galaxia proviene de una misma fuente de ADN ancestral, entonces todos compartimos el mismo código base. Al igual que un roble en América se parece a un roble en Europa porque vienen de la misma familia, los humanos de la Tierra podrían parecerse a los «humanos» de las Pléyades porque somos ramas del mismo árbol genético cósmico.

El argumento de Star Trek (Los Progenitores)

En la ciencia ficción, Star Trek explicó que todos los alienígenas se parecen a los humanos porque una raza antigua (los Progenitores) sembró su código genético en toda la galaxia.
Aunque es ficción, resuena con muchas mitologías antiguas.

  • La Biblia dice: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza».
  • Los textos sumerios (según interpretaciones como las de Zecharia Sitchin) hablan de los Anunnaki modificando genéticamente a los homínidos para parecerse a ellos.

Si estas leyendas tienen una base de verdad, la forma humana no es terrestre; es un diseño galáctico estándar. Nosotros somos la versión local del modelo universal.

Las implicaciones del contacto

Si esta hipótesis es correcta, cambia radicalmente el escenario del «Primer Contacto».
Usted no debe temer una invasión de insectos gigantes. Debe temer (o esperar) una visita de seres que podrían caminar entre nosotros sin ser detectados.

Esto alimenta las teorías de conspiración sobre la «infiltración». Si los extraterrestres son humanoides, no necesitan naves nodrizas en el cielo; podrían estar comprando café a su lado.
El ex ministro de defensa de Canadá, Paul Hellyer, afirmó públicamente que existen varias especies de alienígenas en la Tierra y que al menos dos de ellas (los «Blancos Altos» y los «Nórdicos») son indistinguibles de los humanos.

Conclusión: La soledad acompañada

La idea de un universo lleno de humanos es, a la vez, reconfortante y decepcionante.
Reconfortante porque significa que no estamos solos y que podríamos entendernos emocional y biológicamente con nuestros vecinos.
Decepcionante porque, en el fondo, esperábamos algo más exótico, algo que desafiara nuestra comprensión.

Pero si usted mira la historia de la naturaleza, verá que a la evolución no le importa ser exótica; le importa ser eficiente. Y hasta ahora, el diseño humanoide ha demostrado ser la plataforma más eficiente para sostener una conciencia tecnológica.

Quizás, cuando miremos a las estrellas, no estemos buscando a «otros». Estamos buscándonos a nosotros mismos.