INTRODUCCIÓN: EL ARQUETIPO QUE NO MUERE
Mire a cualquier cultura, en cualquier continente, en cualquier época. Siempre encontrará lo mismo: la Serpiente.
No como un simple animal, sino como una entidad de poder, sabiduría y peligro. Desde la serpiente que ofreció el conocimiento en el Edén hasta los dragones imperiales de China; desde la Kundalini que duerme en la base de su columna hasta el báculo de Esculapio que adorna las ambulancias modernas.
Pero hoy, usted no va a leer un catálogo de mitos. Hoy vamos a tirar de un hilo rojo muy específico. Vamos a conectar dos puntos que parecen distantes pero que vibran en la misma frecuencia oscura: la figura de Cihuacóatl, la temible diosa madre de los aztecas, y la teoría de la conspiración más controvertida del siglo XXI: la Agenda Reptiliana.
Acompáñeme en este análisis sintético. Vamos a despojar al mito de sus máscaras culturales para ver qué rostro se esconde debajo. ¿Es posible que los antiguos y los teóricos de la conspiración modernos estén describiendo la misma realidad con diferentes palabras?
1. CIHUACÓATL: LA MATRIZ DE LA SERPIENTE
Para entender el presente, usted debe excavar en el pasado. En el panteón mexica, Cihuacóatl («Mujer Serpiente») no es una deidad menor. Es la co-gobernante, la contraparte femenina del poder.
Analice sus atributos:
- La Genetista Divina: Según la leyenda, fue Cihuacóatl quien molió los huesos de las eras pasadas y los mezcló con la sangre de Quetzalcóatl para crear a la humanidad actual. Ella es la ingeniera biológica del mito.
- La Devoradora: Es la patrona de las mujeres que mueren en el parto (Cihuateteo) y se la asocia con el hambre de la tierra. Exige sacrificios para mantener la continuidad de la vida.
- La Cambiaformas: Se aparecía en los mercados como una mujer hermosa, dejando una cuna con un cuchillo de pedernal en lugar de un bebé, presagiando la guerra.
Aquí tenemos los tres pilares del mito reptiliano moderno ya presentes en el siglo XV: Ingeniería genética, sacrificio de sangre y capacidad de cambiar de forma (shapeshifting).
Los aztecas no veían a la «Gente Serpiente» como invasores espaciales, sino como fuerzas fundamentales de la naturaleza y el cosmos. La serpiente era la conexión entre el cielo (Quetzalcóatl, la serpiente emplumada) y el inframundo. Pero, ¿qué sucede cuando esa reverencia se convierte en sospecha?
2. EL HILO GLOBAL: DE SUMERIA A LA INDIA
Usted debe ampliar el foco. Cihuacóatl no está sola.
- En Sumeria: Las tablillas cuneiformes hablan de Enki, el dios de la sabiduría y las aguas, a menudo asociado con la serpiente, quien también «diseñó» al ser humano (Adapa) mediante manipulación genética de los homínidos existentes.
- En la India: Los textos védicos describen a los Nagas, una raza de seres serpiente de gran inteligencia que habitan en ciudades subterráneas (Patala). Los Nagas pueden tomar forma humana y se han mezclado con los linajes reales.
- En África: Credo Mutwa, el chamán zulú, rompió el silencio para hablar de los Chitauri, «los que dictan la ley», seres reptiloides que esclavizaron a la humanidad en la antigüedad.
El patrón es estadísticamente imposible de ignorar. ¿Por qué culturas que nunca tuvieron contacto entre sí describen exactamente a la misma entidad? ¿Es una memoria colectiva de una especie biológica real que convivió con nosotros, o es algo más sutil?
3. LA CONSPIRACIÓN MODERNA: LA MUTACIÓN DEL MITO
Avance rápido hasta finales del siglo XX. El escritor británico David Icke publica El Mayor Secreto. Icke toma estos mitos antiguos y les da un giro literal y tecnológico.
Según la narrativa moderna:
- Los «dioses» antiguos eran extraterrestres (posiblemente del sistema estelar Alpha Draconis).
- Crearon a la humanidad como raza esclava (coincide con Sumeria y Aztecas).
- No se fueron. Se ocultaron. Crearon linajes híbridos (la «Sangre Azul» de la realeza y la élite) para gobernar a través de ellos.
- Se alimentan de la energía negativa (loosh) generada por el miedo y la guerra (coincide con los sacrificios a Cihuacóatl).
Lo que Icke hizo fue secularizar el mito. Quitó la palabra «Demonio» o «Dios» y puso la palabra «Extraterrestre» e «Interdimensional». Pero la estructura es idéntica. La Cihuacóatl que exige corazones en la pirámide es, funcionalmente, la misma entidad que la conspiración moderna describe alimentándose de las guerras perpetuas y el tráfico humano.
4. EL CEREBRO REPTIL: LA EXPLICACIÓN INTERNA
Ahora, aplique el escepticismo analítico. ¿Y si los reptilianos no están en el espacio, sino dentro de usted?
La neurociencia nos dice que la parte más antigua de nuestro cerebro, el tronco encefálico y los ganglios basales, es el Complejo-R (Reptiliano).
Esta estructura gobierna:
- La territorialidad.
- La jerarquía social y la dominación.
- El comportamiento ritualista y obsesivo.
- La agresión y la supervivencia pura (lucha o huida).
- La falta de empatía.
Carl Sagan, en Los Dragones del Edén, sugirió que nuestra fascinación y miedo por los reptiles proviene de esta herencia biológica.
Cuando los teóricos de la conspiración dicen que «la élite es reptiliana», podrían estar describiendo (consciente o inconscientemente) a individuos que operan exclusivamente desde su Complejo-R: seres humanos sin empatía (psicópatas), obsesionados con el poder, el territorio y el ritual.
En este sentido, la «posesión reptiliana» es real: es la dominación de los instintos bajos sobre la corteza cerebral superior (humana/angelical).
5. SÍNTESIS: LA VERDAD DETRÁS DE LAS ESCAMAS
Usted tiene ahora tres piezas del rompecabezas:
- La Mítica: Entidades serpiente creadoras/destructoras (Cihuacóatl).
- La Conspiranoica: Invasores ocultos que controlan el sistema (Icke).
- La Psicológica: La parte primitiva y fría de nuestra propia mente (Complejo-R).
El «Hilo Rojo» une estas tres realidades.
La Cihuacóatl azteca no es solo una estatua; es una advertencia. Representa el poder de la naturaleza y la biología desprovista de compasión humana.
La conspiración moderna es la actualización de ese miedo ancestral: el miedo a ser ganado, a ser manipulado por fuerzas frías y calculadoras que nos ven como recursos y no como iguales.
CONCLUSIÓN
¿Existen los reptilianos físicos? Esa es una pregunta para la exobiología y la criptozoología.
Pero, ¿existe la fuerza reptiliana? Absolutamente.
Está en los sistemas financieros que devoran economías, en las guerras ritualizadas, en la arquitectura de control y en la parte de su propio cerebro que quiere dominar a otros.
El hilo rojo de la serpiente atraviesa la historia humana porque la serpiente es el espejo de nuestra propia sombra fría. Cihuacóatl sigue viva, no en Tenochtitlán, sino en cada estructura de poder que exige sangre para mantener el sol brillando.
La próxima vez que escuche hablar de «reptilianos», no se ría. Analice el símbolo. Alguien está tratando de explicarle cómo funciona el poder en la Tierra.
