El 23 de marzo de 1989, dos químicos respetados de la Universidad de Utah, Martin Fleischmann y Stanley Pons, convocaron una rueda de prensa que sacudió los cimientos de la física.
Anunciaron que habían logrado la Fusión Nuclear a temperatura ambiente.
La fusión es el proceso que alimenta al Sol. Normalmente, requiere temperaturas de millones de grados y reactores del tamaño de edificios (como el ITER) que cuestan miles de millones.
Fleischmann y Pons afirmaron haberlo hecho en una mesa de laboratorio, con un vaso de agua pesada, una barra de paladio y una batería de coche.
Si tenían razón, la crisis energética había terminado. El agua de los océanos podría alimentar al planeta para siempre. Energía limpia, barata e ilimitada.
Pero 40 días después, fueron declarados fraudes. Sus carreras fueron destruidas. La «Fusión Fría» se convirtió en sinónimo de mala ciencia.
¿Fue realmente un error? ¿O fue una amenaza demasiado grande para el status quo energético y académico?
Acompáñeme a investigar el asesinato de una tecnología que se niega a morir.
El Experimento: Calor imposible
Lo que Fleischmann y Pons observaron fue Exceso de Calor.
Al pasar electricidad por agua pesada (deuterio) usando un electrodo de paladio, el sistema generaba más energía de la que consumía. Mucha más.
En un caso, la celda se calentó tanto que vaporizó el agua, fundió el electrodo y atravesó la mesa de hormigón del laboratorio.
La química no podía explicar esa cantidad de energía. Solo una reacción nuclear podía hacerlo.
Pero había un problema: no había suficientes neutrones. Según la física nuclear estándar, la fusión debe emitir neutrones mortales. Si hubieran generado tanto calor por fusión «caliente», Fleischmann y Pons habrían muerto de radiación en el acto.
Como estaban vivos, los físicos dijeron: «No es fusión. Es un error de medición».
La reacción del MIT y el Caltech
La comunidad de física nuclear, que recibía miles de millones en fondos para la fusión caliente (Tokamaks), se sintió amenazada. Si dos químicos podían hacerlo en un vaso, sus presupuestos desaparecerían.
El MIT y Caltech intentaron replicar el experimento en semanas (Fleischmann dijo que requería meses de «carga» del paladio). Fallaron.
El 1 de mayo de 1989, en una sesión dramática de la Sociedad Estadounidense de Física, declararon que la fusión fría estaba muerta.
Pero hubo juego sucio. Eugene Mallove, jefe de redacción científica del MIT, descubrió que los científicos del MIT habían manipulado sus datos para ocultar que sí habían detectado exceso de calor, para proteger la financiación del centro de fusión caliente. Mallove renunció y se convirtió en el mayor defensor de la fusión fría hasta su misterioso asesinato en 2004.
El renacimiento: LENR
Usted debe saber que la fusión fría no murió. Se fue a la clandestinidad.
Cientos de científicos en Japón, Italia, Rusia y EE.UU. (incluida la Marina y la NASA) siguieron investigando en secreto.
Le cambiaron el nombre para evitar el estigma. Ahora se llama LENR (Low Energy Nuclear Reactions) o Reacciones Nucleares de Baja Energía.
Lo que han descubierto es fascinante:
- Es real: El exceso de calor ha sido replicado en cientos de laboratorios.
- No es fusión clásica: No es dos átomos chocando. Es un fenómeno colectivo dentro de la red cristalina del metal.
- Transmutación: Aparecen elementos nuevos en el reactor (como cobre o tritio) que no estaban allí antes. Es alquimia nuclear.
El E-Cat de Andrea Rossi
En 2011, el inventor italiano Andrea Rossi presentó el E-Cat (Catalizador de Energía). Un dispositivo del tamaño de una mesa que, según él, producía kilovatios de calor usando níquel e hidrógeno.
Rossi ha sido llamado genio y estafador. Ha vendido su tecnología, ha sido demandado y ha operado en secreto.
Aunque sus demostraciones públicas son controvertidas, la persistencia de inventores como él sugiere que hay un efecto real que la ingeniería aún no ha logrado dominar comercialmente.
¿Por qué la supresión?
Si el LENR funciona, ¿por qué no tenemos generadores en casa?
- Intereses Petroleros: Una fuente de energía descentralizada (que usted puede tener en su sótano) destruiría el mercado del petróleo y la red eléctrica centralizada.
- Intereses Académicos: La física moderna tendría que reescribirse. Los científicos que han construido sus carreras sobre el modelo estándar no quieren admitir que estaban equivocados.
- Militar: Si el LENR puede generar energía, también podría usarse para crear explosivos nucleares compactos sin uranio. Es posible que la tecnología haya sido clasificada por seguridad nacional.
Conclusión: La ciencia no es democrática
La historia de la fusión fría es una advertencia. Nos enseña que la ciencia no es una búsqueda pura de la verdad; es una actividad humana llena de ego, dinero y política.
Fleischmann murió en 2012, amargado pero convencido. Pons desapareció de la vida pública.
Pero el fenómeno persiste. El calor sigue apareciendo en los laboratorios.
La solución a la crisis energética y al cambio climático podría haber estado en nuestras manos en 1989, y la dejamos caer por arrogancia.
La pregunta no es si la fusión fría es posible. La pregunta es: ¿Nos permitirán usarla alguna vez?
