Ilustración que muestra a Ant-Man rompiendo el suelo al aterrizar, demostrando que conservar la masa humana en un tamaño minúsculo ejerce una presión devastadora.Pequeño pero pesado: si pesas 80 kilos y mides 1 centímetro, eres una bala perforante humana.

Usted ha visto la película. Scott Lang presiona un botón en su traje, las «Partículas Pym» hacen su magia y se encoge al tamaño de una hormiga. La película nos dice una regla clave: «Mantienes tu fuerza y tu masa, solo cambias de tamaño».

Suena genial para golpear a los malos. Pero si usted aplica las leyes de la física real a esa frase, el resultado no es un superhéroe. Es una catástrofe.

Si usted comprime a un hombre de 80 kilos al tamaño de un insecto, no obtiene un espía sigiloso. Obtiene un objeto con una densidad tan brutal que perforaría el hormigón como si fuera mantequilla. Y si sigue encogiéndose, se convertiría en algo mucho peor: una singularidad gravitacional.

Acompáñeme a desmontar la ciencia de Marvel y a descubrir por qué, si Ant-Man fuera real, moriría asfixiado, congelado y sordo antes de poder salvar el mundo.

El problema de la Densidad: La bala humana

Empecemos con la premisa básica: conservar la masa.
Si usted pesa 80 kg y mide 1.80 m, su peso se distribuye en la superficie de sus pies (unos 300 cm²). La presión es manejable.

Ahora, imagínese que se encoge a 1 cm de altura, pero sigue pesando 80 kg.
Su superficie de contacto con el suelo se reduce drásticamente (Ley Cuadrado-Cubo inversa).
Toda esa masa concentrada en un punto tan pequeño ejerce una presión inmensa.

Si Ant-Man intentara caminar sobre una mesa de madera, sus pies actuarían como agujas de acero. Atravesaría la madera, el suelo de la casa y probablemente los cimientos.
Y si se subiera al hombro de un compañero (como hace en las películas), le rompería la clavícula instantáneamente y le atravesaría el torso como una bala de cañón.
Para ser sigiloso y montar hormigas voladoras, Ant-Man tendría que reducir su masa, no solo su volumen. Pero si reduce su masa, perdería su fuerza. La película quiere tener el pastel y comérselo también.

El problema de la respiración: Asfixia molecular

En la película, Ant-Man se encoge a niveles subatómicos («Reino Cuántico»).
Aquí es donde la biología se rompe.
Usted respira oxígeno (O2). Las moléculas de oxígeno tienen un tamaño fijo. No se encogen con usted.

Si usted se encoge al tamaño de una hormiga, todavía puede respirar, aunque sus cuerdas vocales serían tan agudas que nadie lo oiría (frecuencia alta).
Pero si se encoge al tamaño de una célula o un átomo, las moléculas de oxígeno serían demasiado grandes para entrar en sus pulmones.
Sería como intentar tragar pelotas de baloncesto por la nariz.
En el «Reino Cuántico», Ant-Man moriría de asfixia instantánea porque su maquinaria biológica sería más pequeña que el combustible que necesita para funcionar.

El problema metabólico: Morir de frío y hambre

Recuerde la Ley de Kleiber. Los animales pequeños tienen metabolismos mucho más rápidos que los grandes porque pierden calor muy rápido (tienen mucha superficie en relación con su volumen).
Una musaraña tiene que comer su propio peso en comida cada día para no morir.

Si Ant-Man se encoge, su cuerpo tendría que trabajar a una velocidad vertiginosa para mantener su temperatura corporal de 37°C.
Sin un reactor nuclear en la espalda, Ant-Man se congelaría o moriría de hambre en cuestión de minutos. Su corazón tendría que latir a miles de pulsaciones por minuto, probablemente explotando.

El Agujero Negro: El Radio de Schwarzschild

Llevemos el experimento al límite. ¿Qué pasa si Ant-Man sigue encogiéndose conservando su masa?
Según la Relatividad General, cualquier objeto con masa tiene un Radio de Schwarzschild. Es el tamaño al que hay que comprimir esa masa para que su gravedad sea tan fuerte que ni la luz pueda escapar.

Si usted comprime la Tierra al tamaño de una canica, se convierte en un agujero negro.
Para una persona de 80 kg, ese radio es inimaginablemente pequeño (mucho más pequeño que un átomo).
Sin embargo, antes de llegar a ser un agujero negro, Ant-Man pasaría por estados de densidad de estrella de neutrones. Su gravedad local comenzaría a distorsionar el espacio-tiempo a su alrededor de formas impredecibles y peligrosas.

El vacío atómico: ¿Dónde está el espacio?

La explicación de la película es que las Partículas Pym «reducen la distancia entre los átomos».
Es cierto que los átomos son 99.9% vacío.
Pero ese vacío no es espacio «vacío» donde usted puede aparcar un coche. Está lleno de campos de fuerza (electromagnéticos) que mantienen a los electrones alejados del núcleo.

Si usted elimina ese espacio, está forzando a los electrones a colapsar contra el núcleo. Esto requiere una energía inmensa y, en la vida real, se llama materia degenerada. Es lo que pasa en las estrellas muertas.
Si Ant-Man eliminara el espacio entre sus átomos, se convertiría en una estatua de materia degenerada súper densa, incapaz de moverse, pensar o vivir.

Conclusión: La magia de la ficción

Ant-Man es una fantasía maravillosa, pero es la película de superhéroes que más viola las leyes de la física (incluso más que Superman volando).
La naturaleza nos dice que la escala importa. Usted no puede cambiar su tamaño sin cambiar fundamentalmente cómo interactúa con el universo.

Si pudiera encogerse, el mundo no sería un lugar de aventuras gigantes; sería un lugar donde el aire es sólido, el agua es pegajosa como la miel (por la tensión superficial) y su propio peso sería su peor enemigo.
Disfrute la película, pero no intente esto en casa. La física no perdona.