Le invito a examinar una institución que, a pesar de operar a plena luz del día, es posiblemente la sociedad secreta más poderosa de Estados Unidos. No necesita rituales arcanos ni juramentos de sangre. Su poder reside en algo mucho más tangible: el control total sobre la política exterior estadounidense durante el último siglo. Nos referimos al Council on Foreign Relations (CFR), o Consejo de Relaciones Exteriores.
Oficialmente, el CFR es un «think tank» no partidista, un centro de estudios y un foro de debate para líderes de la política, las finanzas y el mundo académico. Su publicación, la influyente revista Foreign Affairs, se encuentra en los escritorios de todas las cancillerías del mundo.
Pero para los investigadores del poder real, el CFR es mucho más. Es el «gobierno en la sombra» de Estados Unidos. Es el lugar donde la élite globalista, liderada durante décadas por la familia Rockefeller, ha formulado la política exterior de la nación, independientemente de quién ocupe la Casa Blanca. Es el principal motor del internacionalismo estadounidense y el arquitecto del «Nuevo Orden Mundial» de la posguerra.
Hoy, vamos a analizar la historia, la membresía y la influencia de esta organización. Descubriremos cómo un pequeño club privado de Nueva York se ha convertido en el verdadero Departamento de Estado de Estados Unidos y por qué casi todos los actores clave de la política exterior estadounidense de los últimos 100 años han sido sus miembros.
El origen: de la mesa redonda a la conquista de América
La historia del CFR comienza en la Conferencia de Paz de París de 1919, tras la Primera Guerra Mundial. Un grupo de diplomáticos y banqueros británicos y estadounidenses, decepcionados por el fracaso del presidente Woodrow Wilson en conseguir que EE.UU. se uniera a la Liga de las Naciones, decidieron crear organizaciones paralelas en ambos países para promover una agenda internacionalista.
- La influencia británica: La idea se originó en la «Mesa Redonda» de Cecil Rhodes, una sociedad secreta que buscaba la reunificación del mundo angloparlante. El grupo británico creó el Royal Institute of International Affairs (RIIA), también conocido como Chatham House.
- El nacimiento del CFR: El grupo estadounidense, liderado por el influyente asesor presidencial Edward Mandell House, fundó el Council on Foreign Relations en Nueva York en 1921.
- La financiación de Rockefeller: La organización permaneció relativamente pequeña hasta que, en la década de 1920, recibió una financiación masiva de la Fundación Rockefeller. La familia Rockefeller, con su vasta fortuna petrolera y sus ambiciones globalistas, vio en el CFR el vehículo perfecto para moldear la política exterior de EE.UU. a su imagen y semejanza. David Rockefeller se convertiría en su presidente y figura dominante durante décadas.
La membresía: un monopolio del poder
El poder del CFR no reside en sus ideas, sino en sus miembros. La membresía, que es por invitación, ha sido un requisito no oficial para cualquiera que aspire a un puesto de alto nivel en la política exterior estadounidense.
Un análisis de su membresía a lo largo de la historia revela un control casi total sobre el aparato de seguridad nacional:
- Presidentes: Casi todos los presidentes de EE.UU. desde Franklin D. Roosevelt han sido miembros (o han llenado sus gabinetes con ellos).
- Secretarios de Estado: Desde 1940, casi todos los Secretarios de Estado (el principal diplomático de la nación) han sido miembros del CFR. Figuras como Henry Kissinger, Hillary Clinton y Antony Blinken son ejemplos.
- Directores de la CIA: Allen Dulles, John Foster Dulles, Richard Helms, William Colby, George H.W. Bush… la lista de directores de la CIA que eran miembros del CFR es asombrosa.
- Secretarios de Defensa y del Tesoro: El patrón se repite en casi todos los puestos clave del gabinete.
- Wall Street y los medios: La membresía también incluye a los directores ejecutivos de los principales bancos de inversión, corporaciones multinacionales y, crucialmente, los propietarios y altos ejecutivos de los principales medios de comunicación (The New York Times, The Washington Post, NBC, CBS, etc.).
Esta concentración de poder en una sola organización privada es asombrosa. Significa que la política exterior de EE.UU. no se debate en público; se decide en privado, en las cenas y grupos de estudio del Harold Pratt House, la sede del CFR en Nueva York.
El modus operandi: la fabricación de la política
¿Cómo ejerce el CFR su influencia de manera tan efectiva?
- Grupos de estudio: El CFR organiza grupos de estudio a puerta cerrada donde sus miembros (un banquero, un general, un académico y un funcionario del gobierno) se reúnen para formular una política sobre un tema específico.
- La revista Foreign Affairs: Una vez que se ha alcanzado un consenso dentro del CFR, la nueva política se introduce en el discurso público a través de un artículo en Foreign Affairs. Esto le da una pátina de legitimidad académica y la presenta como una idea «respetable».
- Amplificación mediática: Los miembros del CFR en los medios de comunicación se encargan de amplificar y promover la idea, escribiendo editoriales y presentándola en los programas de noticias.
- Implementación gubernamental: Finalmente, los miembros del CFR dentro del gobierno (en el Departamento de Estado, el Pentágono, la Casa Blanca) implementan la política que ellos mismos ayudaron a formular en el CFR.
Un almirante retirado y miembro del CFR, Chester Ward, describió este proceso sin rodeos:
«Una vez que los miembros dominantes del CFR deciden que el gobierno de EE.UU. debe adoptar una política particular, los instrumentos muy sustanciales del CFR se ponen en marcha para desarrollar argumentos, intelectuales y emocionales, para apoyar la nueva política, y para desacreditar y suprimir cualquier oposición.»
La agenda: el globalismo por encima de la soberanía
La agenda constante del CFR a lo largo de su historia ha sido la promoción del internacionalismo y el globalismo, a menudo a expensas de la soberanía nacional de Estados Unidos.
- La creación de la ONU: El CFR fue el principal arquitecto de las Naciones Unidas. Sus miembros redactaron la carta de la ONU y dominaron la delegación estadounidense en su fundación.
- La Guerra Fría: El CFR formuló la estrategia de «contención» contra la Unión Soviética, que definió la política exterior estadounidense durante 40 años.
- El libre comercio global: El CFR ha sido el principal impulsor de los acuerdos de libre comercio como el TLCAN (NAFTA) y la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que transfieren el poder económico de las naciones a organismos supranacionales.
- El «Nuevo Orden Mundial»: El término, popularizado por el miembro del CFR George H.W. Bush, resume su objetivo final: un mundo gobernado por una red de instituciones globales, donde la soberanía nacional es una reliquia del pasado.
Conclusión: el gobierno de los «expertos»
El Council on Foreign Relations es la encarnación del gobierno tecnocrático que la Comisión Trilateral describió en su informe sobre la «Crisis de la Democracia». Es la manifestación de la creencia de la élite de que solo ellos, los «expertos» y los «iluminados», son aptos para dirigir el mundo, y que la democracia y la opinión pública son obstáculos que deben ser «gestionados».
No necesitan conspirar en el sentido clásico, porque son el establishment. Controlan las instituciones. Escriben los libros de historia. Dirigen los medios de comunicación. Su poder no reside en el secreto, sino en su omnipresencia.
La historia del CFR es la historia de cómo una república fue transformada silenciosamente en un imperio, y cómo la política exterior de esa nación dejó de servir a los intereses de su pueblo para servir a la agenda de una élite global. La próxima vez que escuche a un Secretario de Estado anunciar una nueva política, es muy probable que esa política no naciera en Washington, sino en una sala de reuniones en la calle 68 de Nueva York.
