Fotografía macro de una hormiga infectada por el hongo Ophiocordyceps unilateralis, mostrando el cuerpo fructífero emergiendo de su cabeza.El zombi real: la naturaleza ya inventó el control mental mucho antes que Hollywood.

Usted ha visto la serie o jugado el videojuego. El mundo se acaba no por un virus, ni por una guerra nuclear, sino por un hongo. El Cordyceps.
La gente infectada pierde el control de su cuerpo, se vuelve agresiva y muerde para propagar la infección. Son zombis, pero no están muertos; están colonizados.

Lo más aterrador de The Last of Us no son los monstruos. Es que el hongo existe. Es real. Y hace exactamente lo que sale en la pantalla… pero a las hormigas.

La pregunta que le quita el sueño a los micólogos (expertos en hongos) no es si el hongo puede controlar mentes, porque ya lo hace. La pregunta es: ¿Podría dar el salto a los humanos?

Acompáñeme a analizar la biología del Ophiocordyceps unilateralis y a descubrir por qué el cambio climático podría estar abriendo la puerta a una pandemia para la que no tenemos vacuna.

El horror de la hormiga zombi

En las selvas tropicales, ocurre una escena de terror diaria.
Una espora de Ophiocordyceps aterriza en una hormiga carpintera. Penetra su exoesqueleto y comienza a crecer dentro de su cuerpo.
El hongo no mata a la hormiga de inmediato. Se alimenta de sus órganos no vitales y crece alrededor de sus músculos.
Luego, libera sustancias químicas que secuestran el cerebro de la hormiga.

La hormiga, ahora un títere biológico, abandona su colonia. Sube a una planta a una altura específica (donde la humedad es perfecta para el hongo), muerde una hoja con una fuerza antinatural («el agarre de la muerte») y muere.
Días después, un tallo de hongo brota de la cabeza de la hormiga y libera esporas sobre sus hermanas que caminan abajo. El ciclo se repite.

Esto no es ficción. Es evolución. El hongo ha perfeccionado el control mental durante millones de años.

La barrera de los 37 grados

Si el hongo es tan eficaz, ¿por qué no nos infecta a nosotros?
Por una razón simple: Calor.
La mayoría de los hongos, incluido el Cordyceps, no pueden sobrevivir a la temperatura interna del cuerpo humano (37°C). Nuestro calor es nuestro escudo.
Los hongos prefieren el frío y la humedad de los insectos o reptiles.

Sin embargo, en la serie, se plantea una hipótesis escalofriante: ¿Y si el mundo se calienta?
Si la temperatura global sube (Cambio Climático), los hongos tendrán que adaptarse para sobrevivir al calor. A través de la selección natural, podrían evolucionar para tolerar temperaturas más altas.
Si un hongo aprende a vivir a 37°C, nuestro escudo térmico desaparece.

Candida Auris: La advertencia real

Usted debe saber que esto ya está empezando a pasar.
En 2009, apareció un hongo llamado Candida Auris. Surgió simultáneamente en tres continentes diferentes.
Es resistente a los medicamentos, mortal y prospera en el calor.
Muchos científicos creen que C. Auris es el primer patógeno fúngico que ha surgido directamente como resultado del calentamiento global. No convierte a la gente en zombis, pero mata a pacientes en hospitales y es casi imposible de erradicar. Es la prueba de concepto.

¿Podría controlar nuestra mente?

Aquí es donde la ciencia nos tranquiliza (un poco).
El cerebro humano es infinitamente más complejo que el de una hormiga. El Cordyceps tardó millones de años en aprender a manipular el sistema nervioso simple de un insecto específico.
Dar el salto para controlar la corteza cerebral humana, con sus emociones y pensamientos complejos, requeriría un salto evolutivo monumental.

Es más probable que un hongo nos mate (como la Candida o el Aspergillus) a que nos haga conducir un coche o atacar a otros organizadamente.
Sin embargo, existen parásitos que ya alteran el comportamiento humano, como el Toxoplasma gondii (de los gatos), que se asocia con cambios en la personalidad y la toma de riesgos. La manipulación conductual en mamíferos es posible, aunque no al nivel de «marioneta zombi».

El problema de los antifúngicos

El verdadero peligro de una pandemia fúngica no son los mordiscos, sino la falta de cura.
Tenemos antibióticos para bacterias y vacunas para virus. Pero para los hongos, tenemos muy pocas herramientas.
Las células de los hongos son eucariotas, muy parecidas a las células humanas. Matar al hongo sin matar al paciente es extremadamente difícil.
Si surgiera un superhongo contagioso por aire, no tendríamos con qué pararlo.

Conclusión: La naturaleza es creativa

The Last of Us es ficción, pero es ficción basada en hechos.
El Cordyceps es real. La manipulación conductual es real. La adaptación al calor es real.

No veremos gente con cabezas de champiñón corriendo por la calle mañana. Pero la idea de que el reino Fungi, el más antiguo y resistente de la Tierra, pueda evolucionar para amenazar nuestra supremacía, no es una locura. Es una posibilidad biológica.
La próxima vez que vea moho en su pan, téngale un poco más de respeto. Ese organismo lleva ganando la guerra de la supervivencia mucho más tiempo que nosotros.