Representación artística de una estela maya con inscripciones de la Cuenta Larga, iluminada por el sol naciente, simbolizando el inicio de un nuevo ciclo.No era el fin, era el principio: los mayas celebraban el renacimiento del tiempo, no su muerte.

¿Recuerda el pánico? En los años previos al 2012, Hollywood, los documentales y los foros de internet nos convencieron de que el mundo se acabaría el 21 de diciembre.
Terremotos, tsunamis, inversión de polos, el planeta Nibiru… todo iba a suceder ese viernes.

Llegó el día. No pasó nada. El sol salió, fuimos a trabajar y el mundo siguió girando.
Muchos se rieron de los mayas. «Se equivocaron», dijeron. «Eran primitivos supersticiosos».

Pero los mayas nunca se equivocaron. Nosotros nos equivocamos al interpretarlos.
Los antiguos sabios de la selva nunca predijeron el fin del mundo. Predijeron el fin de un ciclo. Y si usted mira cómo ha cambiado el mundo desde 2012 (tecnología, conciencia social, caos político), quizás tenga que admitir que algo  terminó y algo nuevo comenzó.

Acompáñeme a descifrar la matemática sagrada de la Cuenta Larga para entender qué nos quisieron decir realmente los astrónomos más grandes de América.

La Cuenta Larga: El odómetro del universo

Para entender el 2012, debe entender cómo medían el tiempo los mayas. No tenían un solo calendario; tenían varios que se entrelazaban como engranajes.

  • Tzolkin: Calendario sagrado de 260 días.
  • Haab: Calendario solar de 365 días.
  • Cuenta Larga: Un sistema lineal para medir periodos de tiempo inmensos.

La Cuenta Larga funciona como el cuentakilómetros de su coche. Cuando llega a 99999, no explota el coche; vuelve a 00000.
El ciclo que terminó en 2012 era el 13 Baktún.
Un Baktún son 144.000 días (unos 394 años).
13 Baktunes son 1.872.000 días, o 5.125 años.

Este «Gran Ciclo» comenzó en el año 3114 a.C. (según nuestra correlación) y terminó el 21 de diciembre de 2012.
Para los mayas, completar un ciclo de 13 Baktunes era un evento de celebración cósmica, un momento de renovación y renacimiento, similar a nuestro Año Nuevo, pero a escala milenaria.

El Monumento 6 de Tortuguero

¿De dónde salió la idea del apocalipsis? De una sola inscripción rota encontrada en el sitio de Tortuguero, México.
El Monumento 6 menciona la fecha del 13 Baktún y dice que «descenderá Bolon Yokte’ K’uh».
Bolon Yokte es un dios asociado con la guerra, la creación y el inframundo.
Los sensacionalistas leyeron «guerra» y gritaron «fin del mundo».
Pero los epigrafistas modernos (los que leen los glifos) dicen que la inscripción probablemente se refería a un ritual de dedicación de un edificio, donde el dios «descendería» para presenciar la ceremonia. Era una invitación a una fiesta, no una amenaza de muerte.

La Alineación Galáctica

Hay una capa astronómica fascinante. El 21 de diciembre de 2012 fue el solsticio de invierno. En esa fecha específica, el Sol, visto desde la Tierra, se alineó visualmente con el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea (la «Grieta Oscura» o Xibalbá Be para los mayas).
Este es un evento astronómico real y raro causado por la precesión de los equinoccios.

John Major Jenkins, un investigador independiente, propuso que los mayas sabían esto y eligieron la fecha para marcar el momento en que la Tierra se «reconectaba» con el corazón de la galaxia, recibiendo una nueva energía evolutiva.

¿Qué pasó realmente en 2012?

Si no hubo terremotos, ¿qué cambió?
Muchos pensadores de la Nueva Era sugieren que el cambio fue sutil y de conciencia.
Mire el mundo post-2012:

  • La explosión de las redes sociales y la interconexión global instantánea.
  • La caída de las viejas estructuras de confianza (política, medios, religión).
  • El auge de la inteligencia artificial.
  • Un despertar masivo en temas de espiritualidad, ecología y derechos humanos.

Podríamos argumentar que el «viejo mundo» (jerárquico, lento, opaco) murió en 2012, y estamos viviendo los dolores de parto del «nuevo mundo» (en red, rápido, transparente y caótico).

Conclusión: El tiempo no es una línea, es una espiral

Los mayas nos enseñaron que el tiempo es cíclico. Lo que fue, será. Pero en cada vuelta de la espiral, estamos en un nivel diferente.
El 2012 no fue el fin. Fue el «reinicio del sistema».
Usted no murió. Usted se graduó. Ahora estamos en el Baktún 14 (o el 1 del nuevo ciclo), escribiendo el primer capítulo de los próximos 5.000 años.
La profecía no era sobre nuestra destrucción, sino sobre nuestra oportunidad de evolucionar. Y esa oportunidad sigue abierta.