Mire un mapa de América. En el norte, en el actual México, el Imperio Azteca dominaba con sangre y pirámides. En el sur, en los Andes, el Imperio Inca construía carreteras en las nubes y ciudades de oro.
Ambos imperios alcanzaron su apogeo casi al mismo tiempo (siglos XV y XVI). Ambos adoraban al Sol. Ambos tenían sistemas agrícolas complejos. Y ambos cayeron ante un puñado de españoles barbudos.
La pregunta es inevitable: ¿Sabían los unos de los otros?
Si usted viaja de Roma a China en el siglo I, encontrará comercio (la Ruta de la Seda). Pero en América, parece haber un silencio ensordecedor entre el norte y el sur.
Sin embargo, hay palabras en náhuatl (azteca) y quechua (inca) que suenan sospechosamente parecidas. Hay maíz en ambos lados. Hay metalurgia.
Acompáñeme a investigar si hubo un «teléfono rojo» entre Moctezuma y Atahualpa, o si la geografía de América condenó a sus dos hijos más grandes a vivir y morir como extraños.
La barrera imposible: El Tapón del Darién
Para entender por qué no se enviaban cartas, usted debe mirar a Panamá.
Existe una franja de selva pantanosa, montañosa y llena de mosquitos y jaguares llamada el Tapón del Darién. Incluso hoy, no hay carretera que la cruce (la Panamericana se corta ahí).
Para un ejército azteca o inca, cruzar el Darién a pie era un suicidio logístico. No había bestias de carga (los incas tenían llamas, pero no soportan el calor de la selva; los aztecas no tenían nada).
El contacto terrestre directo, oficial y diplomático era prácticamente imposible.
La ruta del mar: Los mercaderes de la concha
Pero el mar es otra historia.
Sabemos que los comerciantes del occidente de México (culturas como los Tarascos, rivales de los aztecas) tenían metalurgia de bronce. ¿De dónde la sacaron? Los aztecas apenas usaban cobre, pero los incas eran maestros del bronce.
La teoría más fuerte es el comercio marítimo.
Comerciantes ecuatorianos y peruanos navegaban en balsas de totora con velas hacia el norte, buscando la concha Spondylus (mullu), sagrada para ellos. Es muy probable que llegaran hasta México.
Hubo un «teléfono descompuesto». Los aztecas probablemente escucharon rumores de «un reino de oro en el sur», y los incas de «hombres pájaro en el norte», pero a través de intermediarios, no de contacto directo.
Las coincidencias lingüísticas: ¿Casualidad o préstamo?
Usted habrá notado palabras parecidas.
- Maíz: En las Antillas es mahís. En náhuatl centli. En quechua sara. Aquí no hay coincidencia.
- Cancha: En quechua kancha (recinto). En español mexicano se usa, pero viene del quechua, traído por los españoles, no por contacto precolombino.
- Puma: Es quechua. En náhuatl es miztli o ocelotl.
- Chile/Chili: En náhuatl chilli. En quechua uchu.
La mayoría de las «coincidencias» que usamos hoy (papa, cancha, cóndor, carpa) son préstamos que el español adoptó de uno y llevó al otro después de la conquista.
Sin embargo, hay una palabra curiosa: Enté (padre/sol) en algunas lenguas andinas y Teotl (dios) en náhuatl. Los lingüistas, sin embargo, lo atribuyen a la casualidad estadística (falsos cognados), como «dog» en inglés y «mbwa» en suajili. No hay evidencia de una raíz lingüística común reciente.
Coincidencias culturales: La mente humana funciona igual
¿Por qué ambos construían pirámides y sacrificaban gente?
- Pirámides: Es la forma más fácil de construir una estructura alta y estable sin acero. Egipto, Mesopotamia, México y Perú llegaron a la misma solución por física, no por copia.
- Sacrificio: Ambas culturas vivían en entornos hostiles (volcanes/sequías o montañas/terremotos). La lógica religiosa antigua dicta: «Si los dioses nos dan vida (lluvia/sol), debemos pagarles con vida (sangre)». Es una evolución convergente de la religión.
Lo que NO compartieron (La prueba del aislamiento)
Si hubieran tenido contacto real, habrían compartido sus mejores tecnologías. Pero no lo hicieron.
- Escritura: Los aztecas tenían escritura (códices). Los incas no (usaban quipus). Si se hubieran conocido, los incas habrían adoptado el papel.
- La Rueda: Los aztecas tenían juguetes con ruedas. Los incas no.
- La Llama: Los incas tenían animales de carga y lana. Los aztecas no. Si hubieran comerciado, la llama habría llegado a México.
- El Bronce: Los incas tenían armas de bronce. Los aztecas peleaban con obsidiana (vidrio volcánico).
Esta falta de transferencia tecnológica es la prueba definitiva de que, si hubo contacto, fue esporádico, indirecto y superficial.
Conclusión: Solos en la multitud
Aztecas e Incas fueron dos gigantes solitarios. Vivieron en el mismo continente, respiraron el mismo aire americano, pero murieron sin conocerse realmente.
Su tragedia fue la geografía. El eje Norte-Sur de América (con sus cambios climáticos drásticos) dificultó la difusión de cultivos y personas, a diferencia del eje Este-Oeste de Eurasia.
Las coincidencias que usted ve no son fruto de llamadas telefónicas secretas, sino del genio humano enfrentándose a los mismos problemas (hambre, dioses, gravedad) y encontrando soluciones sorprendentemente similares.
