INTRODUCCIÓN: ESTO ES EL ZODÍACO HABLANDO
California, finales de los años 60. El «Verano del Amor» estaba muriendo y una niebla oscura descendía sobre la Bahía de San Francisco. Mientras los hippies predicaban la paz, un fantasma armado con una pistola Luger de 9mm y un bolígrafo de fieltro azul comenzó una cacería.
No era el asesino más prolífico de la historia (confirmó 5 muertes, aunque reclamó 37). No era el más brutal. Pero fue, sin duda, el más inteligente y el más mediático. El Asesino del Zodíaco no solo mataba a sus víctimas; jugaba con la policía, se burlaba de la prensa y aterrorizaba a la población con amenazas de volar autobuses escolares.
Usted se ha preguntado mil veces: ¿Cómo es posible que, con tantas cartas, tantas pistas, huellas dactilares parciales y testigos oculares, nunca fuera atrapado?
La respuesta no es sobrenatural. Es una mezcla frustrante de incompetencia policial, limitaciones tecnológicas de la época y una suerte diabólica.
Acompáñeme en este expediente. Vamos a diseccionar los fallos sistémicos que permitieron que un psicópata narcisista se convirtiera en el Jack el Destripador de América y muriera (presumiblemente) libre.
1. EL PERFIL DEL FANTASMA: ¿QUIÉN ERA REALMENTE?
Para entender por qué no lo atraparon, primero debe entender a quién buscaban.
El Zodíaco no encajaba en el perfil estándar del asesino en serie desorganizado.
- Inteligencia: Creó cifrados complejos que tardaron 51 años en resolverse (el Cifrado 340 fue roto en 2020).
- Adaptabilidad: Cambiaba de armas (pistolas, cuchillos), de ubicaciones (zonas rurales, ciudad) y de modus operandi.
- Necesidad de Atención: Su «droga» no era solo el asesinato, sino la fama. Necesitaba ver su símbolo en la primera plana del San Francisco Chronicle.
La policía buscaba a un loco. Pero se enfrentaban a un estratega que leía los periódicos para ver qué sabía la policía sobre él y ajustaba su comportamiento en consecuencia.
2. EL ERROR FATAL: LA NOCHE DE PAUL STINE
Si hubo una noche en la que el Zodíaco debió ser atrapado, fue el 11 de octubre de 1969.
El asesino subió al taxi de Paul Stine en San Francisco, le disparó en la cabeza, cortó un trozo de su camisa ensangrentada y se alejó caminando.
Tres adolescentes vieron todo desde una ventana y llamaron a la policía. Dieron una descripción precisa: hombre blanco, robusto, gafas.
Sin embargo, el operador de radio de la policía cometió un error que cambiaría la historia. Transmitió la alerta buscando a un hombre negro.
Dos oficiales de patrulla, Don Fouke y Eric Zelms, respondieron a la llamada. Vieron a un hombre blanco, corpulento y con gafas caminando tranquilamente cerca de la escena del crimen. Como buscaban a un hombre negro, no lo detuvieron. Incluso le preguntaron si había visto algo sospechoso. El hombre señaló hacia otra dirección y los policías se fueron.
Minutos después, se corrigió la descripción. Los oficiales se dieron cuenta de su error, pero el Zodíaco ya se había esfumado en el Presidio.
En una carta posterior, el Zodíaco se burló de la policía diciendo que había tenido una charla agradable con los oficiales mientras ellos buscaban a un fantasma. Ese error de comunicación le regaló la libertad.
3. EL CAOS JURISDICCIONAL: LA ERA PRE-INTERNET
Usted vive en un mundo conectado. Si comete un crimen en una ciudad, la policía de la ciudad vecina lo sabe al instante. En 1969, esto no existía.
El Zodíaco atacó en cuatro jurisdicciones diferentes: Benicia, Vallejo, el Condado de Napa y San Francisco.
- Falta de Comunicación: Cada departamento de policía guardaba sus propias pruebas, sus propios informes y sus propios egos. No compartían información eficazmente.
- Tecnología Primitiva: No había bases de datos de ADN, ni sistemas AFIS de huellas dactilares centralizados, ni cámaras de vigilancia.
- Contaminación de Escenas: En el Lago Berryessa, las huellas de botas del asesino (Wing Walkers militares) fueron pisoteadas por curiosos y policías antes de ser moldeadas correctamente.
El Zodíaco sabía esto. Se movía entre fronteras invisibles, aprovechando la burocracia policial como escudo.
4. ARTHUR LEIGH ALLEN: EL SOSPECHOSO PERFECTO (CASI)
De los miles de sospechosos, uno destaca sobre todos: Arthur Leigh Allen.
Si usted lee el libro de Robert Graysmith (en el que se basa la película Zodiac), Allen es el asesino.
La evidencia circunstancial era abrumadora:
- Llevaba un reloj marca «Zodiac» con el símbolo del círculo cruzado.
- Tenía botas Wing Walker del mismo tamaño que las huellas.
- Hablaba de cazar humanos («el juego más peligroso») antes de que empezaran los crímenes.
- Vivía cerca de las escenas y no tenía coartadas.
- Fue identificado por un superviviente (Mike Mageau) años después.
Sin embargo, la ciencia lo salvó.
Las huellas dactilares encontradas en el taxi de Paul Stine no coincidían con las de Allen. El ADN parcial extraído de los sellos de las cartas (años después) no coincidía con el de Allen. La caligrafía no coincidía.
Aquí surge la duda: ¿Era Allen el asesino y consiguió que alguien más lamiera los sellos? ¿O era Allen un imitador obsesionado que quería ser el Zodíaco pero nunca mató a nadie? ¿O simplemente la policía contaminó tanto las pruebas que los resultados negativos son erróneos?
Allen murió en 1992, llevándose la verdad a la tumba.
5. LOS CÓDIGOS: LA MENTE DEL PSICÓPATA
El Zodíaco envió cuatro criptogramas.
- Z-408: Descifrado en días por un profesor y su esposa. Era un divague incoherente sobre recolectar esclavos para el más allá.
- Z-340: El Santo Grial. Permaneció sin resolver durante 51 años. En diciembre de 2020, un equipo internacional de criptógrafos lo rompió usando superordenadores.
El mensaje decía: «ESPERO QUE SE ESTÉN DIVIRTIENDO MUCHO TRATANDO DE ATRAPARME… NO TENGO MIEDO DE LA CÁMARA DE GAS PORQUE ME ENVIARÁ AL PARAÍSO MÁS RÁPIDO».
El hecho de que tardáramos medio siglo en entender su mensaje demuestra su nivel de sofisticación (o su suerte al cometer errores de codificación que hicieron el cifrado más difícil por accidente). Esto no era obra de un vagabundo impulsivo.
6. TEORÍAS MODERNAS: ¿GARY POSTE?
Recientemente, un grupo llamado «The Case Breakers» afirmó haber identificado al Zodíaco como Gary Francis Poste, un hombre fallecido en 2018.
Basaron su teoría en cicatrices en la frente que coinciden con el boceto policial y en descifrar anagramas en las cartas usando el nombre completo de Poste.
Sin embargo, el FBI y la policía de Riverside han desestimado estas afirmaciones por falta de evidencia biológica sólida.
El caso sigue abierto. Las pruebas de ADN están degradadas. Los testigos han muerto.
CONCLUSIÓN: EL MIEDO COMO LEGADO
¿Por qué nunca fue atrapado?
Porque tuvo suerte la noche que importaba. Porque la policía no tenía las herramientas de hoy. Y porque, a diferencia de la mayoría de los asesinos en serie que no pueden parar hasta que los atrapan, el Zodíaco se detuvo.
O murió, o fue encarcelado por otro delito, o simplemente se cansó del juego y se retiró a vivir una vida normal, viendo cómo su leyenda crecía.
Esa es la verdadera pesadilla. Que el monstruo no murió bajo una lluvia de balas. El monstruo envejeció, quizás tuvo nietos, y murió tranquilamente en una cama, sabiendo que había ganado la partida.
