Representación artística dramática de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis descritos en el Libro de las Revelaciones, simbolizando las plagas de la humanidad.Los heraldos del fin: Guerra, Hambre, Peste y Muerte cabalgan juntos.

La palabra «Apocalipsis» nos hace pensar en zombis, bombas nucleares y el fin del mundo.
Pero en griego, Apokalypsis significa algo muy diferente: «Quitar el velo» o «Revelación».
No es el fin; es el momento en que la verdad se hace visible.

El último libro de la Biblia, escrito por Juan en la isla de Patmos, es el texto más alucinante, violento y misterioso de la cristiandad. Dragones rojos, langostas con cara humana, mares de sangre y una ciudad de oro que baja del cielo.

Durante 2000 años, la gente ha tratado de leerlo como un periódico del futuro, buscando códigos de barras, chips o presidentes modernos en sus páginas.
Pero, ¿y si el libro no habla del siglo XXI? ¿Y si era un mensaje en clave para los cristianos perseguidos del siglo I, diseñado para burlar a la censura romana?

Acompáñeme a decodificar los símbolos de la Bestia, el 666 y la Nueva Jerusalén para entender si Juan estaba viendo nuestro futuro o describiendo su propia pesadilla presente.

Los Cuatro Jinetes: La realidad de la guerra

El libro comienza rompiendo sellos. Los primeros cuatro liberan a los famosos jinetes.

  1. Caballo Blanco: El Conquistador (a veces confundido con Cristo, pero más probablemente representa el imperialismo o la falsa paz).
  2. Caballo Rojo: La Guerra. Quita la paz de la tierra.
  3. Caballo Negro: El Hambre. Lleva una balanza y dice: «Dos libras de trigo por un denario». Es la inflación y la escasez económica.
  4. Caballo Amarillo (Pálido): La Muerte. Y el Hades le sigue.

Estos no son eventos únicos del fin de los tiempos. Son la realidad cíclica de la historia humana. Juan nos dice que el sistema del mundo (Babilonia) siempre produce guerra, hambre y muerte.

El 666 y la Bestia del Mar

En el capítulo 13, sale del mar una Bestia con siete cabezas y diez cuernos. Obliga a todos a marcarse la mano o la frente con el número 666.
Aquí es donde la gente pierde la cabeza buscando microchips.

Pero si usted usa la Gematría (numerología hebrea), el misterio se aclara.
Las letras hebreas tienen valores numéricos. Si usted escribe «Neron Caesar» (el emperador que perseguía a los cristianos) en hebreo (Nrwn Qsr), la suma es exactamente 666.
Si usa la ortografía latina (Nro Qsr), la suma es 616 (un número que aparece en algunos manuscritos antiguos del Apocalipsis).

La Bestia era Roma. El «mar» era el Mediterráneo, de donde llegaban las legiones. La «marca» era probablemente el uso de monedas con la cara del emperador (necesarias para «comprar y vender») o el certificado de sacrificio a los dioses imperiales.
Juan estaba diciendo: «El sistema político es demoníaco», pero lo dijo en código para no ser ejecutado por sedición.

La Ramera de Babilonia

En el capítulo 17, vemos a una mujer vestida de púrpura y escarlata, ebria de la sangre de los santos, sentada sobre siete montes.
Roma es conocida como la «Ciudad de las Siete Colinas».
El púrpura era el color imperial.
«Babilonia» era el nombre en clave que los cristianos y judíos usaban para referirse a Roma (el nuevo opresor, como la antigua Babilonia).

La Ramera representa la seducción del poder, la riqueza y la inmoralidad del imperio que perseguía a la Iglesia. Su caída es la promesa de que ningún imperio injusto dura para siempre.

El Armagedón y el Milenio

La batalla final no es una guerra nuclear. Armagedón (Har Megiddo) es un valle real en Israel donde se libraron muchas batallas antiguas. Simboliza el conflicto final entre el bien y el mal.
Pero la victoria no se gana con espadas. En el capítulo 19, el Jinete Fiel y Verdadero (Cristo) tiene una espada que sale de su boca.
La batalla es espiritual. La verdad (la Palabra) derrota a la mentira.

La Nueva Jerusalén: El cubo perfecto

El libro termina no con destrucción, sino con creación.
El cielo y la tierra se unen. Desciende la Nueva Jerusalén.
Es descrita como un cubo perfecto de oro puro. No hay templo en ella, porque Dios está en todas partes. No hay sol, porque la luz es divina.

Psicológicamente, esto representa la integración de la psique (el Sí Mismo de Jung). El cubo es símbolo de estabilidad y perfección. El Apocalipsis es el viaje desde el caos de la Bestia (el ego, los instintos bajos) hasta el orden de la Ciudad Santa (la conciencia iluminada).

Conclusión: El Apocalipsis es ahora

Usted puede leer el Apocalipsis de tres formas:

  1. Preterista: Habla del pasado (Roma y Nerón).
  2. Futurista: Habla del fin del mundo que vendrá.
  3. Idealista: Habla de la lucha eterna entre el bien y el mal en cada corazón humano.

Quizás la tercera es la más poderosa. Cada vez que usted elige la verdad sobre la mentira, derrota a la Bestia. Cada vez que resiste la tentación del poder corrupto, rechaza la marca.
El Apocalipsis no es una fecha en el calendario. Es una revelación diaria de quiénes somos y a quién servimos.