Usted enciende la televisión o abre Netflix y lo ve en todas partes. Anuncios de bancos hablando de pronombres. Empresas de armas celebrando el mes del orgullo. Películas de Disney reescribiendo la historia.
Se llama la cultura «Woke» (Despierto).
Para sus defensores, es el despertar necesario ante la injusticia sistémica, el racismo y la discriminación. Es el progreso moral de la humanidad.
Pero para sus críticos, y para muchos teóricos de la conspiración, es algo mucho más siniestro: una operación de Ingeniería Social a gran escala.
La pregunta que usted debe hacerse es: ¿Por qué las corporaciones más ricas y poderosas del mundo, que históricamente solo se preocupaban por el dinero, de repente están obsesionadas con la justicia social radical?
¿Se volvieron buenas de la noche a la mañana? ¿O descubrieron que la «guerra cultural» es la mejor herramienta para proteger su poder?
Acompáñeme a seguir la ruta del dinero, desde las oficinas de BlackRock hasta las aulas universitarias, para descubrir la verdadera razón de la Agenda Woke.
El Capitalismo Woke y los criterios ESG
Para entender esto, no mire a los activistas en la calle. Mire a Wall Street.
El motor financiero de esta agenda tiene un nombre: ESG (Environmental, Social, and Governance).
Larry Fink, el CEO de BlackRock (el fondo de gestión de activos más grande del mundo, que controla 10 billones de dólares), escribe cartas anuales a los CEOs de las empresas. Su mensaje es claro: si quieren inversión, deben cumplir con los criterios ESG.
- E (Ambiental): Cambio climático.
- S (Social): Diversidad, inclusión, género, raza.
- G (Gobernanza): Cuotas en las juntas directivas.
Las empresas no se volvieron «woke» por moralidad; se volvieron woke por supervivencia financiera. Si Disney, Netflix o Bud Light no promueven esta agenda, su puntuación ESG baja, y los fondos de inversión les retiran el capital. Es una extorsión corporativa disfrazada de ética.
La estrategia de «Divide y Vencerás»
Históricamente, el mayor miedo de las élites económicas era la Lucha de Clases (el 99% pobre contra el 1% rico).
Después de la crisis financiera de 2008 y el movimiento Occupy Wall Street, las élites se dieron cuenta de que estaban en peligro. La gente estaba unida contra los bancos.
Curiosamente, justo después de 2011, el uso de términos como «racismo sistémico», «privilegio blanco» y «patriarcado» se disparó en los medios de comunicación (propiedad de esas mismas élites).
La teoría sugiere que la Agenda Woke fue impulsada para cambiar el eje del conflicto.
En lugar de «Pobres vs. Ricos» (guerra económica), ahora es «Hombres vs. Mujeres», «Blancos vs. Negros», «Hetero vs. Trans» (guerra identitaria).
Mientras la clase trabajadora se pelea por quién es más oprimido culturalmente, nadie se fija en que la transferencia de riqueza hacia arriba es la más grande de la historia. La identidad es la nueva distracción.
El Marxismo Cultural y la Escuela de Frankfurt
Los críticos intelectuales rastrean el origen ideológico hasta la Escuela de Frankfurt y el concepto de «Marxismo Cultural».
La idea es que, como la revolución económica marxista falló en Occidente, los teóricos decidieron destruir el capitalismo desde dentro, atacando sus pilares culturales: la familia, la religión y la identidad nacional.
Al deconstruir estos valores y promover el relativismo moral y la culpa histórica, se crea una sociedad desmoralizada, sin raíces y fácil de manipular. Una población que no sabe qué es un hombre o una mujer es una población que no puede organizarse para resistir la tiranía.
La destrucción de la meritocracia
Otro objetivo de la agenda es el fin de la Meritocracia.
Bajo la bandera de la «Equidad» (que es diferente a la Igualdad de Oportunidades), se busca la igualdad de resultados.
Si se contrata a personas basándose en cuotas de identidad en lugar de competencia, se debilita la estructura de la sociedad.
Para algunos, esto es un plan deliberado para colapsar la competencia occidental y dar paso a un nuevo orden global tecnocrático donde la competencia individual ya no importa, solo la obediencia al colectivo.
Conclusión: El despertar real
La Agenda Woke no es un movimiento orgánico de base. Es un movimiento «Astroturf» (césped artificial): parece natural, pero está financiado y dirigido desde arriba.
Las corporaciones usan la bandera del arcoíris como un escudo. Mientras usted discute en Twitter sobre la Sirenita, BlackRock está comprando todas las casas de su barrio para que usted no pueda tener propiedad privada.
El verdadero despertar no es adoptar la jerga de la justicia social corporativa. Es darse cuenta de que nos están manipulando para que nos odiemos unos a otros, mientras ellos se quedan con todo.
